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Acuerdo entre Gobierno de unidad y Hafter abre una nueva vía de paz en Libia

15 feb 2017
12h12
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El acuerdo alcanzado anoche en El Cairo entre el líder de gobierno de unidad sostenido por la ONU, Fayez al Serraj, y el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este de Libia, confirma el giro total dado al proceso político y atisba una posible solución más rápida del conflicto.

Expertos y analistas locales internacionales advierten hoy, sin embargo, de que aún queda por despejar una incógnita esencial: cuál será la posición que adopten las poderosas milicias de la ciudad de Misrata (centro-oeste).

Enemistadas con Hafter, al que consideran un criminal de guerra, y aliadas del gobierno de unidad en la operación que en 2016 acabó con la presencia de la rama libia del Estado Islámico en Sirte, principal bastión yihadista en el Mediterráneo, las relaciones con el gabinete de Al Serraj se han empañado en los últimos días.

El domingo, el propio jefe del Gobierno en Trípoli condenó la decisión de los misratíes de crear una "Guardia Nacional" paralela y advirtió que todas las personas o milicias que se sumen a esta nueva fuerza serán consideradas fuera de la ley.

Aún así, cerca de un centenar de vehículos artillados procedentes de Misrata entraron el mismo día en la capital, donde al parecer fueron recibidos por el antiguo gobierno islamista, que dirige el ex primer ministro Jalifa al Ghwell y no reconoce la autoridad de Al Serraj.

"El acuerdo para celebrar elecciones presidenciales en 2018 es el mayor progreso que se ha realizado en el expediente libio en el último año y medio. Abre una vía de esperanza", aseguró hoy a Efe un diplomático libio implicado en las negociaciones.

En la misma línea, un diplomático europeo establecido en Túnez, país en el que siguen desplazadas por motivos de seguridad la mayoría de las embajadas acreditadas en Libia, aplaudió igualmente el pacto pero advirtió que aún quedan "importantes escollos por superar".

"Es ya una gran noticia que los dos actores más influyentes en el conflicto en la actualidad hayan aceptado reunirse en El Cairo y presentar un documento conjunto basado en las recomendaciones de la comunidad internacional", subrayó.

El pacto, negociado por Al Serraj y Hafter en presencia del ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Sameh Shukry, y el jefe del mando conjunto del Ejército egipcio, general Mahmud Hejazi, se cimenta en el Acuerdo de Reconciliación Nacional firmado en diciembre de 2015 en la localidad marroquí de Skhirat bajo auspicio de la ONU.

E incluye las enmiendas propuestas durante el último año por el enviado especial de Naciones Unidas a Libia, Martin Kobler, y por los países vecinos -Egipto, Túnez y Argelia-, que al parecer apoyan también Rusia y Estados Unidos.

En una entrevista concedida a Efe el pasado 4 de febrero en su oficina en Túnez, Kobler reveló que ya se trabaja en las enmiendas de los puntos en conflicto, entre ellas aquellos que trataban de marginar a Hafter del poder y que por ello fueron rechazados por el Parlamento en Tobruk.

Además, adelantó que el plan propone la formación de un renovado gobierno civil y de un Ejército libio unificado, clave para garantizar la estabilidad y seguridad en el interior del país y para combatir el yihadismo y la inmigración irregular, entre otros problemas.

Kobler admitió que Hafter, un exmiembro de la cúpula militar que aupó al poder a Muamar al Gadafi, y que años después, reclutado por la CIA, se convirtió en su principal opositor en el exilio, deberá desempeñar un papel esencial en esas futuras fuerzas armadas unificadas.

"El acuerdo va en línea con la política de Hafter, que prefiere ser un poder en la sombra y dejar a otros el balcón político", agrega la fuente diplomática europea, que recuerda que el mariscal controla cerca del 60 por ciento del país.

Desde septiembre pasado, el mariscal domina además el llamado "Creciente Petrolero", un amplio pedazo de territorio en el golfo de Sirte en el que se hallan los puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, los más importantes del país.

El acuerdo, que al parecer cuenta igualmente con el apoyo de las tribus y el Consejo de Notables, pide, asimismo, el fin de todos los conflictos armados abiertos en el país, cláusula que vuelve a enfrentar a Misrata con Hafter.

La semana pasada, cazabombarderos de este último atacaron varias posiciones militares misratíes en la localidad central de Jufrah, próxima al "creciente petrolero" y vía por la que escaparon gran parte de los yihadistas que controlaban Sirte, ahora desperdigados por las regiones desérticas del sur.

Las fuerzas de Hafter, al que apoyan militarmente Rusia y Egipto, tratan, además, de conquistar la ciudad de Bengasi, capital del este del país, en la que resisten milicias salafistas próximas al antiguo gobierno islamista de Trípoli, considerado rebelde.

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