El
inane Grupo Socialista del no menos inane Senado ha encontrado motivo para afear la protección de la que goza el
presidente del Gobierno. El jefe de los senadores del PSOE ha pedido al
presidente de la Cámara Alta que investigue la posible actuación ilegal de una policía de la escolta de Rajoy, que
el otro día agarró a un senador que pretendía acercarse a Mariano Rajoy.
Se
trata de un asunto menor, de mero reglamento
de la Cámara, pero puede dejar en evidencia el exceso de celo de esa
aguerrida policía que no está facultada para actuar dentro del salón de Plenos,
porque para eso el Senado tiene su propio dispositivo de seguridad.
En
el vídeo que acompaña este relato de
lo sucedido antes de iniciarse el último pleno del Senado, se observa cómo el senador socialista es alejado del lugar de la escena por la
escolta.
Y
en las fotografías sobre estas líneas se aprecia cómo el mismo parlamentario es
bloqueado entre la escolta que le sujeta
un brazo y le quita la bolsa que lleva y el jefe del Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, que se interpone entre
el presidente y el senador.
Lo
que pretendía Ibán García del Blanco, así se llama ese senador por Castilla y
León, era entregar al presidente del Gobierno un casco minero en nombre de los trabajadores de la minería de León
al borde del paro: eso había dentro de la bolsa.
Puede
sentirse tranquilo el inquilino de la Moncloa con quienes cuidan de su
seguridad física, particularmente de esta
mujer que, cual ángel de la guarda, no
lo deja a sol ni a sombra.
Como
buena escolta, no llama la atención en su aspecto personal, pasa desapercibida con su traje gris y
melena suelta, pero cada vez que algo se sale
del guión en torno a Rajoy, aparece su fiel
cuidadora. Ocurrió el día que el
Presidente dio una espantá a los
periodistas para abandonar el Senado por la puerta trasera y en las pocas
ocasiones que se le han podido acercar reporteros en un espacio abierto.


Fernando García-Romanillos