Si estás sin un duro, te has quedado en el paro, no puedes pagar los libros del colegio de los niños o sus clases de apoyo, si el desahucio te amenaza, si no puedes seguir pagando el ADSL, no te preocupes. El PSOE te ayuda. Lo ha dicho Elena Valenciano en un arrebato de populismo y perogrulladas.
Digamos que Valenciano, como número dos de Rubalcaba, es la primera dama del PSOE, mientras que en el PP esa dignidad se la reparten ex aequo Esperanza Aguirre y Ana Botella, las barandas de Madrid y su comunidad.
Unas y otra, sobra decirlo, son como el agua y el aceite. Se han retratado este último fin de semana con intervenciones estelares por ambos lados.
La presidente de la Comunidad de Madrid y la alcaldesa de la capital protagonizaron una jura de bandera por personal civil. Como se aprecia en este vídeo, lo hicieron marcando el paso, con la marcialidad que les permitían sus cuerpos serranos y sus vestidos de diseño, una de falda y otra de pantalón.
A la misma hora que las primeras damas de Rajoy besaban la enseña nacional junto al Palacio Real de Madrid, la primera dama de Rubalcaba soltaba una arenga bajo el tórrido sol de Totana (Murcia), patria chica de Bárbara Rey, en la Fiesta de la Rosa de los socialistas de esa localidad.
En su discurso, que pinchando aquí podéis ver y escuchar, Elena Valenciano se arrancó con las perogrulladas y vaguedades propias de tantos políticos que hablan sin decir nada, llegando a soltar una tontería así de gorda: “España es un gran país y por eso mismo, porque es un gran país, se encuentra en una situación muy difícil“.
Tras esa y otras lindezas, la número dos del PSOE fue al grano con una ocurrencia que recoge este audio de su intervención. Envolviéndolo en pregunta retórica, Valenciano propuso que las sedes del PSOE vuelvan a convertirse en Casas del Pueblo donde los “maestros y maestras” o “los abogados y abogadas” socialistas impartan a los “niños y niñas” las clases de apoyo que van a desaparecer en los colegios, instalen bibliotecas para quienes van a perder las subvenciones para libros de texto, atiendan consultas sobre asistencia social y abran las wifi de las sedes socialistas para que se conecten a internet quienes ya no pueden pagar el ADSL en sus casas.
No quedó ahí la cosa. La primera dama se vino arriba bajo el sol de Totana y remató sus palabras aplicando un correctivo a los más poderosos del planeta: “Nosotros reconocemos errores en la gestión de esta crisis, como deben reconocerlo Angela Merkel, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y todos aquellos que nos equivocamos porque no supimos ver hasta dónde era de profunda la crisis“.
Que tomen nota esos gobernantes e instituciones planetarias, porque la señora Valenciano los marca de cerca.





Fernando García-Romanillos