Eran las seis de la madrugada del 31 de agosto de 1997 cuando la noticia dio la vuelta al mundo: Diana de Gales, una de las mujeres más famosas del siglo XX, cuyo rostro era conocido en los cinco continentes, había muerto en un hospital de París tras sufrir un accidente de tráfico en el puente de l´Alma. Su cuerpo, destrozado, se encontraba al lado del cadáver de Dodi Al Fayed, su amor en aquel momento.
Recuerdo que cuando escuché el impactante suceso no di crédito. Parecía mentira que una mujer tan cercana, por mediática, estuviera muerta, hubiera desaparecido para siempre.
Cuando se cumple el décimo aniversario de su muerte, pocos detalles quedan por descubrir. Sin embargo las especulaciones, las sospechas, las supuestas conspiraciones, sobrevuelan incansables, patrocinadas en su mayoría por el padre del fallecido Dodi.
Con tan infausto aniversario las películas y los documentales se suceden. Uno de los más escandalosos, tachado de amarillista, es Diana: los testigos en el túnel, donde se muestran imágenes del interior del coche con un médico atendiendo a la princesa, aún con vida. Además hay entrevistas con dos de los fotógrafos que perseguían a Ladi Di y a su novio Al Fayed y con varios de los transeúntes que vieron el accidente y se convirtieron en testigos presenciales.
Al mismo tiempo, y para caldear un poquito más el ambiente, la jueza Elizabeth Butler-Sloss, una especie de Miss Marple de 73 años que instruye el proceso, se acaba de retirar voluntariamente. El motivo que alude esta señora es que no se considera “con experiencia para llevar un caso con jurado“. La decisión ha caido como una bomba en el Reino Unido.
Por otra parte, un sector de la prensa británica vuelve a la carga con algunos puntos oscuros de la investigación judicial que avalarían la teoría de la conspiración o el complot, tras unas declaraciones de un alto cargo de Scotland Yard afirmando que existen nuevas pruebas y nuevos testigos.
Como no podía faltar, se reedita el libro de una sanadora/curandera, presunta amiga de la princesa, Simone Simmons, titulado Diana; la última palabra, donde revela que Diana de Gales mantuvo una relación amorosa con John John Kennedy. Al parecer, ambos se conocieron en Nueva York en 1995, cuando el hijo del presidente asesinado quiso concertar una entrevista con ella para su revista George. Diana no le concedió tal entrevista pero sí su amor.
La bella princesa lleva muerta una década pero se ha vuelto a abrir la veda de su personaje.
Lola Canales