Grecia, cuna de la democracia, está cavando su tumba. Su situación es espeluznante:
En los últimos días se han retirado de los bancos más de mil millones de euros.
La Seguridad Social ha quebrado. Los ciudadanos tienen que pagar íntegramente sus medicinas..
El índice de paro supera el 22%, el de los menores de 30 años alcanza el 52,7% y el de las mujeres el 60%.
Los 170.000 millones de euros del rescate para frenar la sangría del país, han sido fagocitados sin orden ni concierto.
Los ricos no pagan impuestos.
Con la corrupción instalada en sus instituciones, Grecia es el país con más huelgas generales de Europa.
Las multinacionales huyen despavoridas, Carrefour ha sido una de las primeras.
El turismo, fuente de riqueza, ha desaparecido.
La delincuencia y la xenofobia aumentan en progresión geométrica.
No hay trabajo ni dinero ni futuro.
La Unión Europea, Barack Obama, la prensa anglosajona, con Financial Times a la cabeza, presionan a los griegos y los bombardean con todo tipo de consignas que no hacen sino llevarles a una mayor inseguridad y desesperación, mientras los políticos contemplan la hecatombe.
Ahora los griegos han dado la victoria a la Nueva Democracia de Andonis Samarás que con el PASOK logrará la mayoría absoluta en el Parlamento. Un respiro para Europa, un alivio para España.
Desde el Hades llegan los desconsolados llantos de Pericles, Sócrates, Platón y Aristóteles, pilares del mundo occidental que configuró una cultura y una manera de entender la vida que hoy se tambalea.

Lola Canales