Cuando el PSOE levantó la voz para exigir que la Iglesia católica pagara IBI no imaginaba que abría la caja de Pandora y por ella escaparía la larguísima lista de entidades, organismos, fundaciones, etc. que no pagan el IBI.
Según el Ministerio de Economía los municipios de toda España recaudan 10.000 millones de euros con este impuesto. Pero si se suprimieran las exenciones la cifra aumentaría escandalosamente. Solo en la Comunidad de Madrid se recaudarían 109 millones anuales más.
Pero quien más quien menos trata de escaquearse. Rajoy y Rubalcaba han salido al paso mostrando el recibo actual del IBI de sus respectivas sedes, Génova y Ferraz. Pero ¿podrían enseñar los recibos de los miles de locales que tienen los partidos en toda España? No.
Los sindicatos también tendrían que tributar, pero como la mayoría son de sus sedes son de Patrimonio del Estado, es el Ministerio de Empleo quien carga con el pago. O sea, tampoco contribuyen.
Siempre que un local esté adscrito a una fundación o sociedad sin ánimo de lucro, está exento del impuesto. Así ocurre con las asociaciones vinculadas a los partidos, las ONGs e incluso la SGAE, que se libra de abonar 472.000 euros.
La Iglesia católica no paga IBI pero tampoco otras confesiones religiosas, evangélica, judia e islámica.
Y tampoco pagan:
La Federación Española de Fútbol y todas las federaciones deportivas.
El Comité Olímpico Español.
El Comité Paralímpico.
El Palacio de Liria de la duquesa de Alba, por su carácter museístico.
Las propiedades de la duquesa de Alba, porque pertenecen a una fundación.
Las empresas de restauración y hoteleras en edificios singulares o de patrimonio histórico, como el Hotel Palace o el Hotel Ritz.
La Casa Real.
Los hospitales y centros sanitarios.
Las sociedades protectoras de animales y de medio ambiente.
Las embajadas y consulados.
Comisarías y cuarteles.
Los terrenos ocupados por las líneas de ferrocarriles, las estaciones y sus almacenes.
Los montes vecinales.
Los centros docentes de todos los niveles públicos y concertados.
Monumentos y jardínes históricos y zonas arqueológicas.
El quid de la cuestión está en la Ley de Mecenazgo, que incluye una exención en los tributos locales a las entendidades que se acojan a esta norma.
Esa ley asume una interminable lista de empresas y organizaciones, asociaciones y federaciones que con la coletilla “sin ánimo de lucro”, eluden el impuesto que los ciudadanos de a pie, con ánimo de lucro, están obligados a ingresar.

Lola Canales