Ya está todo preparado para que dentro de un mes, el 28 de junio, comience el juicio del año. Julián Muñoz, su ex mujer Maite Zaldívar y su ex amante Isabel Pantoja, se sentarán en el banquillo de los acusados. La Fiscalía ha pedido para ambas la misma pena por blanqueo de capitales: tres años y medio de cárcel y una multa de 3.680.00 euros.
Julián Muñoz fue muy generoso con sus mujeres, después de apoderarse de las arcas de Marbella de 3,5 millones de euros, según la Fiscalía, que oculta en el extranjero.
A Pantoja le regaló 1.840.000 euros durante el tiempo que mantuvieron la relación, además de un piso y un chalé “con cargo a los fondos de procedencia delictiva“, dice el fiscal.
A Zaldívar le dio otro tanto, por lo que está acusada de blanquear 1.300.000 euros.
La vista será larga, aproximadamente un año, ya que solo habrá sesiones los jueves y los viernes para no coincidir con el proceso de la Operación Malaya que se celebrá de lunes a miércoles.
Un año de banquillo para Pantoja en semejante compañía no va a ser muy agradable.
Tal vez por lo que significa para su imagen y para su sistema nervioso, el periódico El Mundo publica que su abogada Graciela Otondo negociaba el pasado lunes en un rincón de la Audiencia Provincial de Málaga con la Fiscalía.
Isabel Pantoja aceptaría declararse culpable para evitar el juicio, siempre y cuando fuese condenada a dos años de cárcel, por lo que al no tener antecedentes penales no ingresaría en prisión. También abonaría una multa de millón y medio de euros, justo la mitad de lo que le pide la Fiscalía.
En varias ocasiones la abogada de Pantoja ha negado que exista negociación alguna para evitar la prisión y a la propia imputada se le ha llenado la boca de declararse inocente. Pero la proximidad del juicio y el nerviosismo de la cantante, que se siente incapaz de soportar la presión mediática durante el año que puede durar la vista, le han podido llevar a negociar su culpabilidad para quitarse de en medio.

Lola Canales