24.000 millones se van a necesitar para “sanear” ese fiasco llamado Bankia. Los gestores de ese engendro bancario, su consejo de administraciónde dieciocho miembros, han dimitido en bloque. Se marchan de rositas, con la cabeza alta y la cuenta corriente enorme.
Entre ellos estaba José Antonio Moral Santín, un veterano militante de IU que tiene el dudoso honor de encabezar la lista de políticos que han percibido escandalosas retribuciones en cajas de ahorro rescatadas por el Estado. Gratificaciones de más de medio millón de euros.
Otro de los consejeros dimitido es el ex rector de la Universidad de Alcalá de Henares, el socialista Virgilio Zapatero, que ha percibido otro pastón por no hacer nada. Porque ninguna era la función de los dieciocho políticos y sindicalistas que formaban el consejo, salvo cumplir con el pasteleo de los partidos.
Hace diez meses Bankia salió a bolsa en medio de un alborozo generalizado. Entonces declararon un beneficio de 309 millones de euros que han resultaron ser, ahora se ha sabido, 3.300 millones de pérdidas. El Banco de España no detectó la falacia.
24.000 millones de euros que hay que soltar para rescatar Bankia es casi el presupuesto anual que emplea el Estado en Educación.
Lo peor de todo es que el PP se ha negado a que Rodrigo Rato, Miguel Blesa y Miguel Ángel Fernández Ordóñez, responsables directos del hundimiento de la entidad bancaria, comparezcan en el Congreso de los Diputados.
Ante un atropello de tal magnitud existen 24.000 millones de razones para que se abra una comisión de investigación y se esclarezca quiénes son los responsables, dónde ha ido a para la pasta y cómo se va a pagar esa cifra estratosférica.
En caso contrario la ley de transparencia de la que están eximidos partidos, sindicatos y Casa Real, se la pueden meter donde les quepa.

Lola Canales