Nada menos que 145 millones de euros por derechos de autor andan perdidos en un limbo del que la SGAE se ha beneficiado todos estos años. Ese dinero, en poder de la Sociedad, no se le ha hecho llegar a los artistas que lo generaron.
Esa es una de las conclusiones de la auditoría que ha presentado la comisión de investigación. En ella se trata de poner al descubierto los fraudes y escándalos de la entidad gestionada durante tres décadas por Eduardo Bautista como “rey absoluto”.
Esa misma auditoría ha calificado las decisiones de Bautista, presidente del consejo de dirección de la SGAE, como “conductas megalómanas y desproporcionadas“, que además han invadido sectores, como el inmobiliario, que no le competían, desentendiéndose de que se trata de una entidad sin ánimo de lucro.
Eduardo Bautista está imputado por apropiación indebida y administración fraudulenta. Quedó en libertad sin fianza pero se le retiró el pasaporte y no puede abandonar España. Sus delitos podrían acarrearle penas de hasta 10 años de prisión.
Bautista abandonó la SGAE a finales del pasado julio y tres meses después interpuso una demanda a la Sociedad por despido improcedente. Reclama una indemnización de 1.200.000 euros, dos años de salario.
Según publica la revista Vanity Fair, “la banda de Teddy” generó un agujero negro de 400 millones de euros, en el que no faltan detectives, prostitutas, pérdidas millonarias y viajes fastuosos por medio mundo a cuenta de la entidad. En el sumario del caso que estudia la trama, los imputados desviaron más de 30 millones de euros para lujos y gastos personales.
Por ejemplo, el ex director de relaciones internacionales de la SGAE pagó 40.000 euros en locales de prostitución de lujo, aprobados por la dirección financiera de la sociedad, “destinados a mantener las buenas relaciones con los distintos grupos de interés“, según confesó a la Guardia Civil.
En un fraude de esta envergadura no podía faltar el detalle chusco. Uno de los detenidos por desvío de fondos y apropiación indebida de 26 millones de euros, José Luis Rodríguez Neri, resulta ser sobrino de El Dioni, el famoso ladrón que en los años 80 robó 280 millones de pesetas de un furgón.
Por su parte la Fundación Autor, creada para ofrecer subvenciones y cursos a artistas noveles, según manda la ley, utilizaba el dinero recaudado como pago de favores a amigos de Bautista. Vanity Fair asegura que Joan Manuel Serrat recibió medio millón de euros para un disco, con una subvención camuflada de la Fundación.












Lola Canales