Acaban de cumplirse siete años desde que las ocho ministras de Zapatero, recién estrenadas en el cargo a raíz de la victoria electoral del PSOE el 14-M, posaban en una histórica sesión de pasarela a las puertas del Palacio de La Moncloa.
La revista Vogue había conseguido el extraño milagro de reunir a esas ocho mujeres un 9 de julio, tras el Consejo de Ministros. En una entrevista colectiva concedida a la publicación, abogaban por la igualdad de sexos.
Tres maquilladores, cinco estilistas un fotógrafo profesional, la directora y el subdirector de la revista acicalaron a las ministras para posar ante la cámara, bajo la atenta mirada de Zapatero, con trajes de 5.000 euros diseñados por los mejores modistos españoles.
“Ocho mujeres para la historia” rezaba el titular del artículo de Vogue, donde se resaltaba que acababa de nacer el primer Gobierno paritario de España. Desde la inusual plataforma de la revista femenina, defendieron la igualdad y la llegada de la mujer a puestos de gran responsabilidad política.
Teresa Fernández de la Vega, a partir de ese momento de la Vogue, se erigió en la líder del grupo, marcando los ritmos y las posturitas para el posado mientras lanzaba sentencias, en aquellas circunstancias, como “tenemos menos desarrollado el sentido de la vanidad“. No hace un año que la vicepresidenta dejó el cargo y nadie se acuerda ya de sus pendientes a juego con la sombra de ojos y el foulard.
La más fotogénica resultó ser Elena Salgado, entonces ministra de Sanidad. Loca por la moda juvenil, pasión que aún le dura, se pirraba por las prendas de Juanjo Oliva y Javier Larraínzar.
La más tímida resultó ser Elena Espinosa, ministra de Agricultura; la más graciosilla, la titular de Cultura Carmen Calvo, “seguro que nos critican“. De su mandato nos dejó el recuerdo de sus magníficos trajes para los grandes eventos, como el de la fotografía, y de enamorarse de su guardaespaldas.
Maleni Álvarez, Fomento, la que quiso colgar de la catenaria a Esperanza Aguirre, explicaba: “Nos dan mucho menos margen para el error y se valoran menos los aciertos“.
María Antonia Trujillo, Vivienda, siempre será recordada por su estrafalaria idea para subsanar el problema que daba nombre a su ministerio: los minipisos de 30 metros cuadrados.
María Jesús Sansegundo, Educación, pasó desapercibida durante los años que estuvo al frente de tan importante cartera. Pero para la entrevista de Vogue aclaró que “el futuro de la igualdad de sexos no está lejos, este país está cambiando dementalidad“.
Cristina Narbona, Medio Ambiente (a quien una asociación de defensa de los animales pidió la dimisión por aparecer sobre pieles), completaba el grupo de modelos de ocasión y se desmarcaba de sus compañeras de posado con “el poder solo hace sexy a quien lo es“.
Las ocho ministras dieron la campanada, sí, porque los diferentes partidos políticos criticaron con dureza la frivolité de aparecer en las páginas de papel couché.
Un artículo alemán publicado en el Frankfurter Allgemeine en 2010, insistió sobre el mismo tema,
Han pasado siete años y ¿quién se acuerda de ellas? La única Elena Salgado, que debe estar de números, reuniones y decir sí a Zapatero, hasta las narices. Tan harta que no irá en las listas de Rubalcaba. Hasta luego, Lucas.










Genio y figura hasta la sepultura. María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, XVIII duquesa de Alba, descendiente directa del rey Jacobo II de Inglaterra, que consta en el libro Guinness de los récords como la aristócrata con más títulos del mundo, sigue haciendo lo que le peta a los 85 años, a pesar de su deteriorado estado de salud y su dificultad para hablar.






Lola Canales