El pasado sábado Zapatero deshojó la margarita y anunció ante el Comité Federal del PSOE que no sería el candidato en las elecciones generales 2012. En su discurso pronunció, tal como nos tiene acostumbrados, frases antológicas que desvelan su peculiar naturaleza.
“El partido sale de este Comité Federal con tres trabajos y tiene capacidad para asumirlos porque posee inteligencia y cerebro femenino y puede hacer tres cosas a la vez“. ¿Tres cosas a la vez para un cerebro femenino? Pocas me parecen.
“Cuando fui elegido presidente del Gobierno en 2004 pensaba que dos legislaturas era el período razonable al que podía aspirar para estar al frente de los destinos del país. Dos legislaturas. Ocho años. No más (…) Permitídme que añada que también pensaba que sería lo más conveniente para mi familia“. Loable decisión que nunca comunicó a nadie… hasta ahora.
“Nunca estuvo en mi ánimo apurar hasta el final, ni prolongar innecesariamente la especulación sobre mi candidatura. Lo he vuelto a meditar durante las últimas semanas“. En qué quedamos, ¿lo pensó en 2004 recién elegido presidente, o le daba vueltas todavía durante las últimas semanas?
“Compañeras y compañeros, hemos podido cometer errores. Pero hemos dado la cara en todo momento“. Es, por ejemplo, lo que han hecho Griñán con los ERE, Rubalcaba con el Faisán, incluso él mismo durante el primer año de la crisis.
“Las reformas están en el ADN de los socialistas“. Sin comentarios.
“Ya durante 2010 comenzamos a crecer, todavía de una manera lenta, pero más de lo que vaticinaban todas las previsiones“. La tasa de crecimiento en 2010, (-0,1%), fue negativa.
“Hemos hecho los ajustes imprescindibles, con el máximo sentido de la equidad y dejando a salvo las políticas sociales (…) lo hemos logrado a pesar del extraordinario esfuerzo de austeridad que estamos llevanto a cabo“. Zapatero rebajó el sueldo a los funcionarios un 5%, ha congelado las pensiones este año, mientras gobernantes autonómicos cobran salarios desorbitados y UGT acaba de subir un 7% a sus empleados. Y del paro, ¿qué?
La encuesta realizada por El País tras la renuncia de Zapatero es demoledora: el PP se se sitúa a15,8% puntos del PSOE. “El pesimismo cunde en sus filas porque crece el porcentaje de sus votantes que creen imposible darle la vuelta a los pronósticos“, dice el periódico.

Lola Canales