“No hago telebasura, hago neorrealismo televisivo”, ha repetido cientos de veces Jorge Javier Vázquez, uno de los presentadores de televisión más cotizados y uno de los más cínicos, que sabe bien lo que se trae entre manos.”Nosotros no hacemos periodismo, lo de menos es la información. Creo que lo importante es entretener”.
Desde esa perspectiva, el entretenimiento, pueden levantarse falsos testimonios, insultar, zaherir, provocar, injuriar, humillar, vejar… ¡mientras sea entretenido!
Siguiendo su razonamiento, Jorge Javier es al neorrealismo televisivo lo que Roberto Rossellini es al neorrealismo italiano y su Sálvame solo tiene parangón con Roma città aperta. Menudo jeta.
Lara Rodríguez ha sido recuperada por Jorge Javier tras años desaparecida en combate. No ha perdido un ápice de mala baba y su frialdad y falta de escrúpulos son difíciles de superar. Se cebó con Carmen Ordóñez en vida y quiso continuar por los platós ya muerta. En aquel momento fue desplazada por su ensañamiento.
Rafa Mora, ese gachupín vociferante y malhablado, machista y fascista, ha accedido al estrellato gracias a sus triceps y al enfrentamiento con todo bicho viviente que le lleve la contraria. Aparenta tener una o ninguna neurona.
Kiko Matamoros está más moderado que nunca. Le ha pasado como a Sansón con el pelo, que con los kilos ha perdido su poquito de violencia. Con todo y con eso, sigue yéndose de la mui con demasiada frecuencia y aunque tiene 53 años, está obligado a investigar los novios que tiene María José Suárez, por ejemplo, para poder cobrar a fin de mes. Son proverbiales sus peleas con su hermano Coto y con Lara la Mala.
En esta galería de ejemplares únicos no podía faltar una Madame. María de Mora tiene una agencia de contactos de alto standing donde organiza encuentros entre millonarios de todo el mundo y modelos. Muchas de sus chicas de compañía son o han sido misses.
En 2004 El Mundo TV le grabó con cámara oculta dando nombres de señoritas prostitutas de lujo.
Pipi Estrada es un bufón necesario en cualquier show. Como el ungüento amarillo, que todo lo cura, lo mismo retrasmite un Madrid-Barça que se fotografía como su madre le trajo al mundo. Tan famoso como Pipi es su pipón. No es más tonto porque no se entrena y ahora mismo tiene en cartera una demanda de Jimmy Jiménez Arnau, otra de Kiko Hernández y otra de Kiko Matamoros. Hace colección
Sonia Arenas saltó a la fama por haber tenido, según su imaginación, una relación íntima con Bertín Osborne. Aunque estuvo meses insistiendo en el cameo el desprecio de Bertín dio al traste con sus intenciones, aunque para esas fechas ya se había hecho conocida. Quiso participar en Eurovisión, por lo que grabó un disco con su hermana recreando un beso lésbico. Todo quedó en agua de borrajas aunque ella no ceja: quiere ser famosa porque se cree la mar de inteligente.
El ex novio de Falete, Isaac Roffé, su elegante apellido lleva a equívoco, ha seguido dando la brasa con sus novias, mujeres de los pies a la cabeza. Así se ha hecho un hueco en la telebasura. Lo más notable de su quehacer cotidiano es un disco flamenquito titulado Me cayeron encima 200 kilos, en clara alusión al cantante de copla.
Pepa Jiménez ocupó un lugar en el sol tras sacar de quicio a Isabel Pantoja en el aniversario de la muerte de Paquirri, un 30 de septiembre de 2002. En el programa Bravo por la tarde, de Canal Sur, la tonadillera, fuera de sí, puso de vuelta y media a la fotográfa, resulta que la tal Jiménez no es periodista.
Parece mentira que un productor de teatro de lustre como Paco Marsó, aunque siempre ha tenido más deudas que el presidente de la CEOE, Díaz Ferrán, viva ahora de brujulear por los platós contando cutreríos de su ex esposa cubana, de su hija pequeña y, de paso, de Concha Velasco. Qué habrá hecho este hombre en su vida para que todo lo que le atañe sea de tercera o cuarta fila. Quién le ha visto y quién le ve.










Lola Canales