Esos son los milagros de la televisión, en este caso de Telecinco que siempre se mueve en el filo de la navaja: el verdugo se convierte en víctima. Rafael Fernández, alias el Rafita, de 22 años, condenado a cuatro años de internamiento cuando tenía 14 por la violación, tortura y asesinato de la joven Sandra Palo (murió quemada viva y atropellada una y otra vez por este energúmeno y sus colegas), está a punto de convertirse en una estrella mediática.
Entrevistado por una benevolente periodista para el informativo de Telecinco que dirige Pedro Piqueras, dicen que por el módico precio de 1,500 euros, ha tratado de lavar su imagen. Por eso ha pedido perdón a la familia de la joven, acusando y culpando a la suya porque no recibió una educación correcta, “mi vida ha sido muy conflictiva”.
La asociación estudiantil Unión Democrática de Estudiantes ha vetado a Telecinco en sus actos públicos y ruedas de prensa si la cadena no pide disculpas a la madre de Sandra Palo, María del Mar Bermúdez. “La indignidad de la actuación de Telecinco merece el máximo reproche por parte del conjunto de la sociedad y llama al resto de organizaciones sociales a tomar esta medida hasta que la cadena pida disculpas públicas”.
El Rafita, con un largo historial delictivo, se encuentra en libertad vigilada. Pero aunque parezca mentira nadie le vigila. Uno por otro, Comunidad e Instituciones Penitenciarias, la casa sin barrer. Por eso continúa delinquiendo y quebrantando la ley.
El papel de víctima, bien interpretado por cierto durante la entrevista, le ha durado poco a este delincuente. “Mi tiempo es oro y vale mucho dinero”, asegura ahora al grupo de periodistas que hace guardia a la puerta de su domicilio.
“Me he visto en la tele y no me ha gustado. No tenía que haberlo hecho.Esto va a arruinar mi imagen en el barrio… Pero vamos, que gratis no hago nada, aquí todo el mundo cobra y yo también”, confiesa quejoso.
La madre de El Rafita también está bien aleccionada. Manuela es asediada por los medios de comunicación cuando sale a la compra, pero la respuesta es similar a la de su hijo:”Si queréis que hable, a pagar, como todo el mundo”.
No sería extraño que un día de estos apareciera El Rafita, o su madre, o su tía o una prima hermana, en un programa sin escrúpulos, tan pasados de moda.











Lola Canales