
Le contaba Jorge Javier Vázquez a Javier Sardá en aquel programa, La tribu, que duró un telediario, que Belén Esteban, la musa de Sálvame, tenía algo de Lina Morgan y algo de Sofia Loren. “De Sofía Loren tendrá la gargantilla, ¿no?”, le replicó Sardá. Y con el desparpajo que le caracteriza, Jorge Javier (a partir de ahora JJ) afirmó: “Alterno a Belén con la poesía”.
Chascarrillos aparte, Belén Esteban es la mujer más famosa de España, compite en popularidad con el Rey y con el presidente del Gobierno, y cobra casi tres veces más que este último. Como colaboradora de JJ gana 15.000 euros mensuales, el doble que en el programa de Ana Rosa, más los extras de intervenir en La noria y otros programas de la cadena. “Los picos de audiencia que yo hago no los tiene nadie, ¿me entiendes?”, confiesa ufana. Ella es el “personaje rosa” mejor pagado a buena distancia del resto.
Nada importan su lenguaje, sus gestos, sus patadas al diccionario (“para algunos trabajos yo no reúno los requesitos”) y su incultura, que JJ explota como divertimento en Sálvame. Le pregunta el presentador qué es el Peloponeso y Belén contesta que “una calle de San Blas”. El plató estalla en una gran risotada.
Es tan singular la fama de Esteban, su personaje tan extremo, que ha sido objeto de estudio. La investigadora de la Universidad de Sevilla, María Lamuedra, es autora de Formatos híbridos y melodrama en televisión: el caso de Belén Esteban, heroína posmoderna.
Belén Esteban es un personaje melodramático. Es heroína y a la vez víctima, sufre, y por ello produce empatía y deseo de protección. Su forma de ver el mundo además de exagerada se mueve entre valores contrapuestos: amor/odio, bien/mal. El catedrático de Psiquiatría y Psicología, Francisco Alonso-Fernández, explica en el libro ¡Arriba la Esteban! que “muchas personas se comportan así de manera natural, aunque procuran acentuarlo y consiguen una personalidad teatral, histriónica. Buscan la dramatización porque en ella reside la perla de su comportamiento”.
Belén Esteban sabe que “si muestra comportamientos aparentemente sinceros moverá los sentimientos de la gente, procurando emocionar, porque eso vende mucho. Estas personas tienen lo que se llama un carisma emocional”. La colaboradora de Sálvame se presenta machacada por todos, lo que se denomina “profesionalización del masoquismo”, que en su caso está elevado a un potencial muy alto y es utilizado como medio de vida.
P.D. Nuestra heroína confirma en Sálvame que se ha vuelto a separar. Y van dos.

Según pasan los días la bola se hace más gorda, un Zapatero sin rumbo trata de engatusar al respetable con palabras arteras y populistas. Subirá las pensiones, las becas, el salario mínimo, ni un alumno sin ordenador, la ley de dependencia está que se sale y, asegura, España no formará parte del pelotón de cola en Europa. ¿Cómo conseguirá que nos vaya tan bien? Misterio.


relación seria contigo’ significa exactamente eso”.
Lola Canales