
“No improvisamos, sino que estamos todo el día explorando posibilidades”, decía Zapatero en el Congreso.
“Eso no es improvisar, sino ser consciente de la coyuntura que se vive y responder a la situación”, afirmaba Zapatero en una rueda de prensa.
“No rectificamos, no improvisamos. Es mentira, mentira. Lo que hacemos es gobernar escuchando a la gente, a los sindicatos y a los partidos parlamentarios”, gritaba Zapatero en el primer acto de este curso en Rodiezmo, León. Leire Pajín y Bibiana Fernández asentían embelesadas escuchando al líder.
Lo peor que se le puede decir al presidente del Gobierno, el insulto más grande, es que improvisa, que no tiene estrategia alguna para combatir la crisis. Y en estos días, las críticas en ese sentido arrecian.
El suplemento Negocios, las famosas páginas salmón del diario El País, del domingo 6 de septiembre dedicaba su portada a una caricatura de Zapatero con un timón en las manos pisando un mapa de España. El titular: “A la deriva. España encara una recesión más larga que Europa con un Gobierno errático en su política económica”. Las cuatro páginas de reportaje no tienen desperdicio.
The Economist, el influyente semanario británico, pone bajo sospecha la política del presidente del Gobierno y le acusa de “tener el ilusionismo de un mago” y “sacar conejos de la chistera” al presentar sus medidas económicas en el último debate del Estado de la Nación.
Según pasan los días la bola se hace más gorda, un Zapatero sin rumbo trata de engatusar al respetable con palabras arteras y populistas. Subirá las pensiones, las becas, el salario mínimo, ni un alumno sin ordenador, la ley de dependencia está que se sale y, asegura, España no formará parte del pelotón de cola en Europa. ¿Cómo conseguirá que nos vaya tan bien? Misterio.
Con la Ley de Economía Sostenible, que nadie conoce y que cinco días antes de anunciarla se volvían locos en Moncloa pidiendo ideas al respecto, piensa gobernar el país en materia económica toda vez que hayamos salido de la Gran Recesión
Expertos en economía, investigadores, sus propios asesores Premio Nobel, aseguran con los números en la mano que nos va a costar mucho trabajo levantar cabeza. Más que a Estonia, Letonia y Lituania, incluso. Portugal ya nos gana.
¿Y por qué somos los más “torpes” de la UE?
Porque tenemos una de las tasas de paro más elevada, y sigue aumentando.
Por la escasa eficacia de los gastos del Gobierno, por ejemplo, el reparto indiscriminado de aquellos 400 euros tan aplaudidos.
Por el Plan E, improvisado y de efectos efímeros.
Porque nos van a subir los impuestos, aunque ni se aclaran ni se atreven.
Porque el Estado gasta el doble de lo que ingresa, creando un agujero de 50.000 millones de euros.
Porque Zapatero tiene la boca muy grande y la cabeza muy pequeña.
Lola Canales