
Hace ahora cuatro años, el 3 de septiembre de 2005, Zapatero intervenía ante el Comité Federal del PSOE. “Sí, bajar impuestos a la renta del trabajo es de izquierdas”, dijo.
Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, le replicaba entonces que “bajar los impuestos no es de izquierdas, nunca lo ha sido ni lo será”. Su apreciación coincidía con la de los expertos.
En junio de este año el presidente del Gobierno descartó que en 2009 subieran más impuestos (acababa de hacerlo con el tabaco y la gasolina), ni que hubiera cambios en el IRPF. Poco tardaría en rectificarse a sí mismo.
El 28 de agosto ha anunciado una subida de impuestos “limitada y temporal”. El presidente trata de tranquilizar al personal con el término “temporal”, que sin embargo alarma a los entendidos en la materia.
En las cuestiones fiscales no cabe la improvisación, algo connatural con el presidente, todo debe estar previsto para no meter la pata.
Pero esa es la política Zapatero, “ahora quiero, ahora no quiero”.
El aumento de la “ocurrencia” fiscal afectará , según José Blanco, número dos del PSOE y ministro de Fomento, “a clases altas, me refiero a aquellos que declaran, por ejemplo, por encima de los 50.000 euros”. ¿Seguro que esas son las “clases altas”?
Para no acongojar más a los ciudadanos, Zapatero aseguró que “lo peor de la recesión económica y de la destrucción de empleo ha pasado”, aunque acto seguido avisó de que “quedan aún meses difíciles para el empleo”. ¿En qué quedamos? ¿Ha pasado lo peor o viene lo mucho peor?
Por las explicaciones de varios bañistas, los expertos de Salvamento Marítimo dedujeron que se trataba de un escualo, una tintorera de unos dos metros de longitud. Como medida de precaución desalojaron varias playas, entre ellas donde se encontraba nuestra política más fashion.


dado cuenta de que algunos temas de actualidad, incluso política, encajan con su idea de lo que es la televisión: “Yo no hago telebasura, hago telerrealidad”. 


La reacción de Zapatero dista mucho de la que mantienen sus colegas presidentes, que no sólo les gusta hacer deporte sino pasar a la posteridad como auténticos atletas.
Lo mismo le pasa a Obama, que practica siempre que puede su deporte favorito, el baloncesto, sin abandonar los paseos en bici con casco y todo.
La ministra, divorciada, sale con el cámara de TVE 
Se considera una contradicción con patas, un ácrata y un cínico pero de los de Diógenes, que lanzaban sátiras y diatribas contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad de su tiempo. Cierto que en el libro critica conductas morales, “a mí me puede la injusticia, hasta el punto de poner mi propio puesto en juego por defender a alguien”
Lola Canales