Es una jornada histórica. En Londres, 76 años después de la cumbre mundial para luchar contra la Gran Depresión de 1929, los miembros del G-20 se reúnen para sacar nuevamente a la economía mundial de una profunda crisis que amenaza el crecimiento, la estabilidad del sistema financiero e incluso la democracia.
Nuestro líder Zapatero ha mostrado una vez más a los pueblos de España su inveterado optimismo en un vídeo (¿Porqué no habrá convocado una rueda de prensa? ¿Tal vez para no recibir preguntas?). Está convencido de que “la nueva etapa que abriremos en Londres será el inicio de la recuperación y de la confianza”.
El entusiasmo de Zapatero choca con el realismo del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que le manda un recadito: “El G-20 no nos va a servir para salir de la crisis”, añadiendo que “ante una recesión severa de nada sirve ni la exageración alarmista y tampoco las llamadas bienintencionadas a una pronta recuperación que se produciría espontáneamente”.
Tras la cumbre de Londres se desplazará a Baden Baden, Alemania, con la ministra Chacón, donde se celebra un concierto conmemorativo del 60 aniversario de la OTAN y, posteriormente, la reunión de los aliados en la que Obama dará a conocer su estrategia para Afganistán. De ahí a Estrasburgo y luego a Praga, con los veintisiete países de la Unión Europea.
Y aquí es donde está el meollo de la cuestión, aquí es donde está el punto culminante, el zénit de esta semana de gloria.
Obama, que dentro de su gira europea asistirá a todas las reuniones anteriormente citadas, parece ser que dedicará dos o tres minutitos a nuestro Zapatero, lo que éste aprovechará como agua de mayo para hacerse una foto, qué digo una, todas las fotos que pueda con el master del universo y resarcirse así del asunto Kosovo. (Según la agenda difundida por la Casa Blanca, Zapatero será el quinto líder europeo con el que se entreviste de forma bilateral el presidente estadounidense).
Lástima que Obama no acuda al II Foro de la Alianza de Civilizaciones que se inaugura en Estambul el día 6. Eso hubiera sido la repera. Pero, oye, la foto de Praga no nos la quita nadie.
En fin, qué semanita. Cuántas emociones. Zapatero perderá peso y pelo pero ganará ojeras. Y seguro que regresa a España con la fórmula magistral para frenar la crisis. O sí o sí.









Lola Canales