No sé quién será el propio del Gabinete del Presidente que se ha trabajado a conciencia el Diccionario de Uso del Español de María Moliner, y el Gran Diccionario de Sinónimos de Fernando Corripio. Sea quien sea, le felicito, está hecho un campeón.
Con su labor de hormiga ha logrado que Zapatero pueda hablar constantemente de la crisis sin pronunciarla. Desde que el jefe del Ejecutivo salió a la palestra por vez primera para negar lo evidente, o sea, la crisis, han pasado varios meses. En cada una de sus intervenciones ha utilizado, con variantes, las acepciones y voces afines que Corripio se ocupó de reunir y doña María de definir.
1) Aprieto, 2) apuro, 3) trance, 4) dificultad, 5)conflicto, 6)problema, 7) escollo,
vicisitud, 9) compromiso o 9) situación momentáneamente mala. Todos estos términos han sorteado lo que las personas normales denominamos crisis.
De ahí a rizar el rizo había poco trecho… y el Presidente lo ha recorrido:
1) Crecimiento débil, 2) crecimiento muy débil, 3) contracción económica, 4) marco complicado, 5) pasando un bache, 6) dificultades económicas importantes, 7) tiempos difíciles,
periodo de restricción, 9) tiempos de dificultades y 10) situación económica difícil y complicada.
Si yo supiera hablar así me estaría forrando en ferias y mercadillos vendiendo peines y crecepelos. Lástima.



Llevaba
Si
No es de recibo. El “castigo” impuesto al juez Tirado por su tremendo error no es de recibo. Abonando una multa de 1.500 euros podrá quedar en paz con el Consejo del Poder Judicial pero no con la Justicia con mayúsculas.
El otro día me invitaron al madrileño cine Capitol donde se estrenaba el primer capítulo de la nueva temporada, ya van diez, de
Obregón, a sus 53 años y con un cuerpecillo raro, tan plasta y empalagosa, deberá batirse el cobre con Terelu (esta vez mamá no ha podido contratarla), siempre embutida en la ropa como un salchichón y se cree Oprah Winfrey.
Es que me parto toda. Alguien quiere “vender” a
Tan dandy, tan caballero, pero Jaime de Marichalar, hasta la fecha duque de Lugo, no está dispuesto a perder ni un centímetro del nivel social adquirido por su matrimonio con la infanta Elena aunque cada uno viva por su cuenta. El asunto se plantea difícil por su condición de ex.
Lola Canales