Parece que cuentan chistes, pero lo dicen en serio. Zapatero lanzó al viento “el pesimismo no crea empleo” y tras reflexionar varios días, Miguel Sebastián ha encontrado la clave: “coger el Metro crea empleo”.
Pero no se ha quedado ahí. El ministro de Industria ha pergeñado un plan de ahorro energético con un porrón de medidas que hará época. “Encender una bombilla de bajo consumo aumenta el PIB”, ha dicho convencido del aserto. Por eso, regalará dos bombillas a cada españolito, la primera en ¡2009! y la segunda en ¡2010! Conste que estaba perfectamente sobrio..
Además de coger el Metro y utilizar bombillas de bajo consumo, propone utilizar coches eléctricos y bicicletas en la ciudad. Aquellos que se empecinen en utilizar el coche normal, deberán reducir un 20 por 100 la velocidad. Genial, seguro que el tráfico será más fluido. ¿En los atascos no se consume más gasolina?.
Sebastián también quiere reducir la iluminación de autopistas y autovías a la mitad, mejorar el transporte público (eso lo queremos todos desde hace años) y que las empresas con más de cien trabajadores pongan autobuses para sus empleados que, con tan fausto motivo, dejarán el coche en casa. Así se gastará sólo la gasolina de la ruta que, lógicamente, pagará con gusto la empresa. Pero ¿en qué está pensando este hombre?.
Todas estas proposiciones están pensadas para ahorrar petróleo, que está carísimo. Pero, ¿las medidas del ministro son gratis?
Por ejemplo, ¿cuánto costarán las obras para hacer carriles bici? ¿Y cambiar las señales de tráfico para reducir la velocidad? ¿Y las bombillas de regalo? .
Todas las medidas de Sebastián deberían haberse puesto en práctica hace años, son ecológicas y más baratas, pero entonces no interesaba. Y ahora, ¿piensan paliar la durísima crisis que se avecina con tan mínimas soluciones?
Para rematar el día, escucho una declaración de Cándido Méndez, secretario de UGT. “Tiene más valor el talento que el ladrillo”. ¿Lo cualo?.
Groucho Marx pide matrimonio a Margaret Dumont en Una noche en la ópera. Ella le dice : “¿Me querrá usted por el interés? Y él responde: “No, qué va, por el capital”. Las actuales bodas de conveniencia nada tienen que ver con la de Groucho y Margaret.
Sombrilla, tumbona, cervecita, playa… Sillón de casa, ventilador, vermut… Es el momento de abrir un libro, por ejemplo El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza. El protagonista es un desastroso detective romano, tipo superagente 86, que en el Nazaret del siglo I debe desentrañar un misterio. El carpintero del pueblo va a ser ejecutado acusado de asesinar a un potentado. El hijo del carpintero, un niño candoroso y muy especial contrata a Pomponio Flato para que demuestre la inocencia de su padre.
La serpiente de verano sigue apareciendo y desapareciendo: Paquirrín moverá el esqueleto y se llevará por la tontería ¡55.000 euros cada semana! en el concurso de TVE Mira quién baila.
Me doy una vuelta por Navarra para ver como ha quedado después de los sanfermines y desconectar así del mundo mundial, pero no hay manera. Hasta el valle de Belagua llega la noticia de una nueva convocatoria del presidente del Gobierno a un comité de sabios que le hagan “un dibujo objetivo” de las “dificultades económicas por las que atravesamos”, o sea, lo que el vulgo llama crisis y él se resiste a pronunciar.
A la legión de mujeres que redecoran su cuerpo con kilos de silicona han comenzado a sumarse un tropel de hombres que tampoco se conforman con lo que la Madre Naturaleza les ha dado.
En el cerebro hay dos hemisferios, el izquierdo y el derecho. Aunque ya lo sabíamos, conviene recordarlo de vez en cuando.
Los socialistas tomaron buena nota en las elecciones generales del caos organizativo que los periodistas acreditados para cubrir el “evento” tuvieron que soportar.
Lola Canales