En la vida se me ocurriría reservar mesa, con un año de antelación, en El Bulli, el feudo de Ferrán Adriá. A mi, que me gusta comer, me parecería imperdonable que me atizaran un “humo de jamón de bellota” con otras evanescencias similares pasadas por un sifón para clavarme luego 200 euros por cubierto.
Esas nouveautés son comidas de yanquis principalmente, que tienen una cultura gastronómica, y de la otra, de sólo trescientos años. Y allí es donde nuestro mediático cocinero dio el salto a la fama.
Mientras Cervantes escribía El Quijote y aquí nos poníamos tibios de duelos y quebrantos, los ingleses se asentaban en el Nuevo Mundo, en Virginia, la cuna, dicen, de la democracia estadounidense.
Si además de vender humo adoba éste con “excesos químicos” (entre otros la metilcelulosa), según denuncia Santi Santamaría, cocinero catalán que atesora seis estrellas Michelin, ya es que te mueres. Bueno morirte, no, pero una buena diarrea sí, porque la metil…eso es laxante
El tal Santi ha montado un pollo de tres pares con esto de la química en la cocina experimental. En la presentación de su libro La cocina al desnudo, que trata del tema, volvió a la carga contra un numeroso grupo de cocineros capitaneados por Adriá y Juan Mari Arzak. “¿Qué queremos dieta mediterránea o aditivos químicos?”, dice el orondo chef. Puestas así las cosas, te acojonas un poco, oye. Y si además añade que “los mediáticos” cocinan cosas que “ni ellos mismo se comerían”, apaga y vámonos.
Estos cocineros tan excelsos, cuyas cocinas más parecen un laboratorio por los aparatos de nueva tecnología que utilizan , reciben desde hace tiempo muchas críticas aunque ninguna tan virulenta como la de Santamaría.
Hasta una obra de Albert Boadella, La Cena, parodia a un genio gastronómico que ofrece un menú de alta cocina vanguardista, respetuosa con la ecología y el medioambiente, a varios mandatarios extranjeros. Desternillante.
EuroToques, asociación que reúne a unos 800 cocineros españoles, ha saltado como un tigre cotra el cocinero catalán que les pone verdes. Todos a una, como Fuenteovejuna, han expresado su indignación en un comunicado porque “las palabras” de Santi “atentan al espíritu de solidaridad y al respeto hascia sus propios colegas”. Una tontería si se tiene en cuenta que Santamaría se pasa por el forro cualquier menú que no contenga ingredientes auténticos y llame al pan, pan y al vino, vino.