Más de setenta mil libros se publican anualmente en España, una media de seis mil al mes. No hay humano que pueda abarcar tal contingente. Además, si consideramos que cada año desciende el número de lectores y, según el informe PISA, la comprensión lectora (que mide la capacidad para entender y analizar textos) nos sitúa a la cola de Europa (no abarcamos más de tres líneas), ¿Cómo se explica tal volumen de obras?.
Con los libros (y sus ventas) pasa como con el sexo. Decía Camilo José Cela por los años 80, que en España se copulaba cada día más aunque, lamentablemente, eran siempre los mísmos. Carlos Ruíz Zafón ha dado un revolcón a todos sus colegas: en un fin de semana ha vendido más de la cuarta parte de la tirada, un millón de libros, de su nueva novela El juego del ángel.
Siete años han pasado desde que publicara La sombra del viento, éxito espectacular que además tiene calidad literaria. Contaba Zafón que ha empleado más de tres años en viajes de promoción de la novela y el resto preparando El juego…, sus historias son complicadas y requieren tiempo, “ o será que yo tengo el cerebro lento”, dice.
Hoy, dia de Sant Jordi en Cataluña, los libros, las rosas y los dragones se llevan la palma. Si el Barça le gana al Manchester la dicha será completa. En el resto de España no se celebra San Jordi pero sí el Día del libro, que coincide con la fecha en que enterraron a Cervantes aunque la historia la retrasa un día para que coincida con la muerte de Shakespeare.
Me viene a la memoria aquella ministra de Cultura tan graciosa, Carmen Calvo, que tuvo la ocurrencia (no llegaba a la categoría de idea), de sortear libros en los estadios de fútbol que además fueran firmados por los futbolistas.
En cualquier caso, comprar un libro al año no hace daño.
La última vez que Penélope Cruz se desnudó era una pipiola de dieciocho años que compartía protagonismo con Javier Bardem, cosas del destino, en la película Jamón, jamón.

A finales de los años setenta viví tres años en Barcelona, en el barrio de Gracia. Era entonces una ciudad cosmopolita, abierta, moderna, culta y por todo ello, admirada. El perfecto trazado de sus calles, a imagen y semejanza del París de la Francia, permitía contemplar sus edificios e impedía los atascos de automóviles.
Julián Muñoz ha salido, nadie sabe cómo ha sido.
Salgo del letargo del debate de investidura y me encuentro con una noticia superferolítica, interesantísima para muchachas casaderas. Resulta que unos
Lola Canales