No voy de chula ni de sobrada pero no quiero los 400 euros. Y exijo que abran una ventanilla para todos los que rechazamos tal cantidad. Tengo una legión de amigos, famosos y no famosos, dispuestos a firmar la injusticia que significa la dádiva. Hasta los sindicatos, tan agradecidos a las subvenciones, han puesto el grito en el cielo.
Sin embargo, Zapatero está encantado de haberse conocido. Ufano y triunfador aparece en Los desayunos de la Primera y suelta la tontá de la mañana: “Si hay polémica por esta reducción (…) no quiero pensar si un día hay que decir que hay que subir los impuestos“. No le cabe en la cabeza, fíjate, que miles de ciudadanos entiendan que el socialismo, la justicia distributiva y la progresividad significan que paga más quien más gana.
La reflexión del presidente al respecto es la siguiente: “Todos hemos contribuido al superávit“, razón por la cual Emilio Botín o Paco el Pocero, por poner un ejemplo, son merecedores de los 400 de vellón.
Zapatero utiliza argumentos de maestro Ciruelo cuando la entrevistadora le dice que “la izquierda” se ha opuesto a la medida: “¿Qué izquierda?”- responde- la izquierda es el Partido Socialista… somos más amplios“. Y así, con la sonrisa beatífica, sus manitas y el talante, que no falte, va desgranando: “Tenemos superávit y podemos ayudar a las familias“, “Tenemos políticos muy pequeños” (dedicado a quienes le critican), o “Es el compromiso de un candidato que se presenta a presidente“.
Estará satisfecho pero no ve tres en un burro. Éste no ha oido hablar de las vacas flacas.
No falla. Basta que un par de asociaciones critiquen un programa de televisión para que la audiencia suba aún más.
Lo último que circula del PSOE
Desde que dejó La Razón, Luis María Anson ha trasteado sin descanso hasta encontrar la pasta suficiente para un nuevo periódico. Es un as en eso de 

La que ha liado Mariano. En lugar de llamar a Gallardón a su despacho y decirle tête à tête que, de listas, tararí que te ví, preparó un party con Acebes y Esperanza Aguirre que se ha convertido en comidilla nacional.
No necesita hacer méritos. Mira que Zapatero lo tenía peliagudo: la brutal subida de precios, el desplome de las bolsas

Este Nicolas es un artista. Cada vez que los sondeos sitúan a la baja su popularidad, pega un subidón a cuenta de su vida privada. En este caso ha dado la campanada. Carla Bruni es guapísima, tiene un cuerpazo y por si fuera poco, también es culta, inteligente y rica por su casa. Cantautora de prestigio en Francia, vendió dos millones de copias de Quelqu´un má dit, (Alguien me ha dicho).
Lola Canales