Como será el asunto de exitoso que hasta el Vaticano se lanza con el Calendario Romano 2008, donde doce sacerdotes (se ha descubierto que dos son civiles y además españoles) se muestran atractivísimos, aunque tapaditos con sotana para esconder las vergüenzas. Se puede comprar en internet y en librerías gay. ¡Y luego la emprenden con la homosexualidad de los curas!
Los católicos no han sido los primeros en abrir la veda del macho espectacular. Los misioneros de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, o sea los mormones, Men on a Mission, ya posaron con el torso desnudo para desmitificar así la rigidez de esta iglesia, acercarse al gran público y explicar mejor la palabra de Dios. Porque la palabra de Dios también necesita su marketing.
Hasta hace pocos años eran los calendarios Playboy y Pirelli los únicos que exhibían señoras estupendas desnudas, que hacían las delicias de los camioneros y de los mecánicos. Hoy, cualquiera que se precie, institución o particular, tiene su calendario en bolas. Con fines solidarios o sin fines solidarios.
Los bomberos se llevan la palma. La fiebre se ha extendido por toda la geografía. Los de Valladolid han posado para recaudar fondos a beneficio de la Asociación de ayuda contra el cáncer. A los cinco días de ponerse a la venta 5.000 calendarios, a 6 euros, habían vendido la mitad.
Los bomberos de Arteixo, A Coruña, a modo de colosos de Rodas, han mostrado sus biceps, triceps y cuadriceps, solidarios con Stop accidentes, asociación que atiende a las víctimas de accidentes de tráfico.
Los bomberos de Elche, buenorros pero más egoistas, han enseñado sus encantos para recoger dinerito e irse al Aconcagua.
Los universitarios también han tomado nota de las lucrativas consecuencias de enseñar los abdominales, los pechos o los culos. Así, los de la Facultad de Química de Oviedo se han despelotado para irse de gorra al viaje fin de carrera. Y los de Geología de la Universitat de Barcelona han hecho lo propio con el mismo fin.
Los policías de Benicassim han seguido la misma tónica que los bomberos para reunir fondos contra el cáncer. La policía local de Pinto, Madrid, lo mismito pero contra los malos tratos. Y los de Rota para una asociación de minusválidos.
Pero no acaba aquí la cosa. También las falleras valencianas tienen su corazoncito y las de la Falla Poble de Silla han hecho su calendario de lo más artístico. Desnudas y luciendo detalles títpicos de la cultura valenciana, amén del peinado. La recaudación servirá para proyectos de la Falla propiamente dicha.
Las azafatas de la línea aérea Ryanair también se ha atrevido a posar en plan sexy, dentro y fuera del avión. Todo para beneficiar la asociación infantil Ángel Queso. No es coña.
El Club de regatistas de Perillo, en Oleiros, A Coruña, necesita equipos nuevos y, ni cortos ni perezosos, han hecho su anuario escasitos de ropa y entorno marinero. Como las madres del colegio Tierra Alba de Serradilla del Arroyo, que se han fotografiado como vinieron al mundo, cada uno ofrece lo que tiene, para reunir fondos con los que alquilar y equipar un lugar de ocio para sus hijos.
Y como en todas partes cuecen habas, la funeraria italiana Cofani Funebri ha roto moldes publicitando sus ataúdes con chicas monas y ligeritas de ropa. Al principio hubo bastante desconcierto pero pasado un tiempo, todo el mundo miró con buenos ojos el guiño a la muerte. Eros y tánatos hasta el fin de los siglos.
Es tan moderno quitarse la ropa que incluso los vecinos de Hortaleza, Madrid, se desnudaron ante una pancarta para protestar contra los parquímetros de su barrio.