El otoño está que arde. Bueno, según se mire. La fábrica catalana de condones Durex da el gatillazo y 230 personas se quedan en la calle.
La cosa arde en otro sentido. Además de subir las hipotecas, el pan y la leche, suben también los colores cuando una se entera del debate de los tres tenores, Iñaki Anasagasti, Jaime Peñafiel y Luis María Ánson en ataque/defensa pro/contra de la Monarquía y su representante en la Tierra, el Rey
En Zarzuela pìntan bastos. En el pueblo malagueño de Humilladero, 3.000 habitantes, el pleno del ayuntamiento ha votado una moción para que se proclame la Tercera República Española. Son los primeros que van directos al grano. Su propuesta la quieren llevar al Parlamento de Andalucía. Mira que si prospera…
ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) va más lejos: propone que el monarca no siga al mando de las Fuerzas Armadas y que en su lugar el presidente asuma esa responsabilidad. El presidente, sí, Zapatero, con uniforme de capitán general. Jo… Salir de Málaga para meterse en Malagón… no sé yo…
Nunca pensé que me vería tan pronto gritando en la calle, sin que me corrieran los guardias, “España, mañana, será republicana”.
Así las cosas, lo más supercalifragilístico de estos días (amén de la publicación del acta secreta de la conversación mantenida entre Aznar y Bush en el rancho de éste en Texas, los días previos a la invasión de Irak), es la boda del hijo de Tita Cervera. Como ésta no para de hablar al respecto en todos los medios y con cualquiera que le pone una alcachofa delante de la cara, ahora se le llama respetuosamente “baronesa Thyssen”. La nobleza ya no obliga nada.
Resulta que Borja y su madre han mantenido una converseision de alto nivel por la cual habrían llegado al acuerdo de retrasar la fecha de la boda hasta junio. Pourquoi? Parce que Tita, la baronesa, quiere esperar a que nazca el niño que espera la novia de su hijo, Blanca. Pourquoi? Parce que, al parecer, esta señorita ha tenido una legión de detectives a sus espaldas. ¿Y qué han descubierto los detectives? Un, digamos, supuesto flirteo de la joven con uno de sus escoltas.
¿Y qué? (y quoi?), se preguntarán muchos. Y nada, responderá Tita la baronesa, que a lo mejor lo que nazca, vete tú a saber si es mi nieto. (Dijo la sartén al cazo: quítate que me manchas).
Tal vez, con el retraso de la boda hasta el mes de junio, Tita la baronesa consiga que su hijo no lleve a la novia Blanca y radiante. Pouquoi? Parce que para esas fechas ya habrá nacido la criatura y, tal vez, se descubra el pastel. En caso de que lo haiga.
No, si la baronesa Tita no tiene un pelo de tonta. Anda que no es larga…
Lola Canales