Se había apartado abruptamente de la política en 1990 y juró que no volvería jamás. En aquella ocasión Vargas Llosa era candidato a la presidencia de Perú contra Alberto Fujimori, menudo criminal, que en la segunda vuelta ganó las elecciones.
El autor de Travesuras de la niña mala ha roto su palabra. Antes de la presentación del partido Unión Progreso y Democracia se tenían bien calladito que él era la figura estelar. No todos pueden contar entre sus filas con una primera pluma de la literatura mundial.
Así que Rosa Díez, Savater, Boadella y toda la milicia que apoya ese partido recién estrenado pueden estar contentos. Ya no van a tener problemas para escribir discursos o mandar comunicados a la prensa. Nivel literario no les va a faltar.
Parece que UPD tiene el afán de poner los puntos sobre las ies a diestra y a siniestra, aunque apunta más al Gobierno. El escritor lo ha dejado bien clarito: “La variable del socialismo que representa el gobierno actual ha dejado de ejercer como dique de contención del nacionalismo identitario y destructor, para gran desilusión de muchos españoles“. El dardo en la palabra.
En tiempos de bipartidismo puro y duro, de dogmatismos exacerbados, no viene mal un grupo respondón que no se case con nadie y se convierta en la mosca cojonera de unos y de otros. Lo que no se puede saber es si las masas van a responder con su apoyo. Ellos esperan que los desencantados de la izquierda ramplona que representa el PSOE se acerquen. Yo no lo veo tan fácil.
El otoño está que arde. Bueno, según se mire. La fábrica catalana de condones Durex da el gatillazo y 230 personas se quedan en la calle.
El extraño caso de la desaparición de
Parece que se va a comer el mundo con su bocota pero quienes le conocen aseguran que no mataría ni a una mosca. Simpático, impreciso en el lenguaje (exactamente igual que en el anuncio de natillas), con ganas de juerga a todas horas, frivolón y enamorado del balón, pasa nuevamente por horas bajas. Muy bajas.
No le veo problema a eso de no ajustarse a los cánones estéticos del momento. Y, además, ¿cuáles son esos cánones?, ¿quién los ha impuesto? En los años 60 un coplero, Pepe Blanco (nada que ver con Pepiño el del PSOE), cantaba: “Feo, bueno y qué / si las hembras se me rifan cuando voy a la kermés”. Los feos son mayoría y tampoco nos va tan mal. En el mundo del espectáculo, algunos incluso se forran.
Todo lo hace a lo grande, como su fortuna. A Francisco Hernando se le llena la boca de decir que viene de la nada y que se ha hecho multimillonario con los pozos (negros, no de petróleo).

Como gran lectora que soy de novela negra, o policíaca, o de serie B, como se la quiera llamar, el asunto de la desaparición de Madeleine me tiene en ascuas. Como a medio planeta. Cada día, qué digo, cada hora, hay una información, una especulación, un detalle nuevo de aquí o de allá…
“¡Franco, Franco, Franco, caudillo salvador! / ¡Franco, Franco, Franco, con jamón estás mejor!”
Qué raros somos los seres humanos. Resulta que el presidente USA, George Bush, es un llorón de tomo y lomo cuando creíamos que era un berzotas, impasible ante la desgracia ajena. Pero no. Por un quítame allá esas pajas se convierte en una plañidera, que produce más moco que un saco de caracoles. Al menos eso cuenta el libro Certeza absoluta, donde aparece tierno, dulce y solidario, amigo de sus amigos y leal hasta la muerte. Qué cosas.
Lola Canales