Inconmensurable se ha mostrado la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, más conocida en Andalucía como Lady AVE, haciendo frente al muy lamentable hecho del fuel derramado en Ibiza por el naufragado mercante Don Pedro.
Maleni no apareció hasta bien entrado el día siguiente del desastre ecológico. Sus
tranquilizadoras palabras respecto a la tramenda mancha negra que se extendía imparable por las playas ibicencas, "un pequeño reguero", mostraron una vez más la insensibilidad de esta señora y su torpeza para gestionar marrones.
(Me pregunto inquieta: ¿dónde están los muchachos y muchachas de Nunca máis que tanto se hicieron notar con el Prestige? ¿Les importa una higa el resto de España o es que en el nombre llevaban marcado su destino?).
Pues bien, el "pequeño reguero" ya no es tal. A estas alturas, llegado el negro aceite al parque natural de Ses Salines e insistiendo una y otra vez las ministras de la cosa, también Narbona, que todo estaba controlado, "ya no hay mancha como tal", sino "una línea". Desastrosos comentarios. El fuel se escapa más que El Lute.
Sin embargo no todo está perdido, una hermosa historia solidaria se cierne en el mar. Clara Campoamor, que peleó como diputada con decenas de hombres, incluso los de su propio partido, hasta lograr el sufragio universal, o sea el voto femenino, aparece convertida en buque de salvamento y tiende la mano al viejísimo Don Pedro. Cómo somos las chicas.
Por cierto, la naviera Iscomar, propietaria del "pecio hundido", como dice la ministra, debe seis millones de euros a la Autoridad Portuaria de Baleares y tiene una flota de antiguallas que darán más disgustos. ¿Por qué no la cierran?.
Lola Canales