El alcalde de Madrid no para de inaugurar túneles y de tapar agujeros, cuando se da media vuelta le aparece una catarata. El asunto de las inundaciones en la nueva M-30 ha traido más de un chascarrillo con mofa y befa para el regidor: cambio coche por yate.
Iniciada la cuenta atrás de las elecciones municipales, los dos principales candidatos a la Alcaldía madrileña pueden prometer y prometen un sinfín de maravillas para la capital. Miguel Sebastián, desconocido aún para más de dos
tercios de madrileños, asegura que convertirá la ciudad en un vergel entreverado por un millón de árboles y atravesado por el tranvía.
Gallardón, que confiesa haber talado más de 20.000, asegura que plantará ¡millón y medio! de ejemplares verdes y robustos que vivirán una eternidad y recordarán su nombre por los siglos de los siglos.
Sebastián quiere hacer peatonal la Gran Vía. Gallardón manifiesta que reducirá el número de coches y la convertirá en la calle más atractiva de Europa, en el Broadway europeo. ¡Ahí es ná!
Pero no es oro todo lo que reluce. Muchos militantes del PSOE y un buen porcentaje de dirigentes, siguen molestos con la candidatura de Sebastián, realmente un comparsa del actual alcalde.
En el PP, las filias y las fobias sobre Gallardón aumentan día y día. De sobra es conocida la estrategia del político más denostado de una parte de la derecha española que le acusa de no ser chicha ni limoná y escorar hacia la izquierda.
Objetivo: la Moncloa.
Con todo, hay que ver las sandeces que dicen (y hacen) los candidatos en campaña electoral.
Esta vez es cierto. El Fary, el "torito bravo", ha muerto. No hace mucho al cantante madrileño, que entonces peleaba contra su enfermedad muy malito, le dieron por muerto.
Estarán desesperadas, no lo dudo, pero todas están buenísimas, ligan con unos tíos espléndidos y tienen una saneada cuenta corriente. Claro que no es oro todo lo que reluce y la vida de estas amas de casa tan peripuestas tiene gato encerrado. Lo mismo que en la realidad, ocultan misterios, ruindades, inmoralidades, algún que otro crimen y muchísimos etcéteras.
Sobre la conveniencia o no de componer discursos escritos ya se explayó a modo Platón en su Fedro, dejando solucionado el problema por siempre jamás. Así que no voy yo a defender la utilidad de los libros, en general y en su conjunto.
Lejísimos quedan aquellos tiempos del couplé, cuando sus señorías lanzaban en las Cortes preguerracivilistas (como diríamos actualmente) brillantes diatribas e inteligentes discursos estudiados y preparados al detalle. Aquellos diputados eran en su mayoría grandes oradores, y su capacidad verbal casi ilimitada. Algunos como Manuel Azaña (reputado parlamentario tanto para Felipe González como para José María Aznar) encandilaba a sus seguidores y apabullaba a sus opositores con frases como: "Señoría, en lugar de ideas tiene usted ocurrencias".
En sus dos años de papado, Ratzinger ha dejado algunas cosas muy claritas. Primero, que no es nada viajero, que no le gusta el rock, "es la expresión de las pasiones más primarias", que el relativismo moral que nos invade es una perdición y que tres de sus principios son innegociables para la Iglesia y para los cristianos en la vida pública.
Que nunca llueve a gusto de todos es una verdad como un templo. Y si no, fíjate la que se prepara con el asunto del biodiesel, una energía alternativa a las gasolinas actuales. A primera vista parece la panacea:
El otro día se presentó el Manifiesto por la convivencia, frente a la crispación, promovido por la Asamblea de Intervención Democrática. Que digo yo que si vivimos en democracia, raro es que haya que intervenir y si se quiere mantener la convivencia no hay otra que trabajársela día día y pasar de la crispación. En suma, que no veo yo con nitidez lo que ahí se propone. Claro, que si hay que darle al PP como a los muñecos de feria, se le da, sobre todo en vísperas electorales.
Han pasado veintiséis siglos desde que Fidias y Mirón impusieran un canon de belleza masculina que aún perdura. El malagueño Juan García, elegido el hombre más guapo del mundo, da la medida perfecta, armónica. Su 1,91 de estatura es justo siete veces la medida de su cabeza. Exactamente el canon griego. Para más abundamiento, su torso es triangular, el talle estrecho y la frente amplia. Simetría y proporción. Escultural.
Estamos apañaos. Al Qaeda ataca de nuevo en el Magreb, a tiro de piedra de España. Y por si a alguien no le ha quedado claro que vienen por nosotros, amenazan con recuperar Al Andalus, es decir, desde el mar hasta Navarra.
Lola Canales