Qué listo era el Marqués de Esquilache, el de la capa y el motín. Ese sí que era un ministro de Hacienda y no lo que tenemos ahora. Fíjate lo que le dio al magín para “aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes”, que estaban hasta los güitos de reformas y moderneces y de la guerra de los Siete Años:creó la Lotería Nacional, así, como suena.
Entonces aquel sorteo era parecido a lo que hoy conocemos como Primitiva.
Pero como los españoles somos muy jugones algún listo inventó los billetes de lotería, que se podían llevar de un sitio para otro, allá por 1812, cuando la Pepa y la invasión francesa. Hay que ver, a tiros y bayoneta calada y aprovechando un descanso para jugarse la pasta…
El primer sorteo de Navidad se celebró el 24 de diciembre (fun, fun, fun) de 1818. Y así hasta hoy.
Durante la Guerra Civil, y si no falla la memoria histórica, continuó el sorteo pero, eso sí, cada bando tenía el suyo. Que no es bueno jugar con el enemigo.
A Franco nunca le tocó el gordo pero acertó una quiniela en 1951 y cobró casi tres mil pesetas.
Al ministro de Trabajo, Jesús Caldera, el año pasado le tocó un décimo, regalo de un ateneo republicano de Elche. Y lo que son las cosas, el número era el 14.431. ¿Se comprende el asunto? Lo explico.
El 14, de abril, del 31. El día que se proclamó la II República. Hay que ver lo que es el azar. ¿O se dice azahar?
Que se chinchen los del 18 de julio del 36. Ese no toca nunca.
Lola Canales