Acongojaita estoy con el asunto del agua. Tres abluciones más que he hecho hoy para enjuagarme los dientes y tengo un cargo de conciencia…
Y para colmo, la cuenta atrás, el apocalypsis que viene (¡mira que si tienen razón los testigos de Jehová!), el calentón de la Tierra, los pajaritos ya no cantan y las nubes no se levantan… y la economía mundial se pegará un trompazo si no se evitan las emisiones contaminantes.
¿Qué hacer?, como diría Lenin.
Aún estamos a tiempo. Al Gore, el segundo de Bill Clinton en tiempos de la becaria, hoy asesor de Blair para el cambio climático, nos abre los ojos y nos da las pautas a seguir. ¿Es de fiar este señor?.
Mientras tanto, en España se toman medidas.
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, nos quiere racionar el agua a 60 litros por cabeza y si nos pasamos, se nos va a caer el pelo (lo que nos vendrá bien para ahorrar el agua del lavado de cabeza).
Ya he puesto a la venta en Segunda Mano el lavaplatos y la lavadora, volveré si es preciso a lavar la ropa en el Manzanares como en los años del cuplé. Pero no pago ni un gravamen.
Claro que no todo va a ser tan drástico. Mi cuñado viene a mi casa a mediados de mes. ¿Tiene que venir lavadito para una semana o mejor con un balde de agua para no consumir mi cuota? ¿Y si pillo una salmonella, Dios no lo quiera, pongo por caso? ¿Me dará el cupo para no deshidratarme? ¿Y si aumenta la familia (saldré en el Guinness)?
¿El Gran Hermano estará al tanto de todas estas cosas?
¿Por qué, me pregunto a diario, por qué no seré Paris Hilton aunque sea idiota (Paris Hilton, claro)?
¿Por qué me gravan a ti y a mi el agua de consumo? ¿Somos los únicos que consumimos (¡menuda palabra en estos tiempos!)?
Por hoy lo dejo. Creo que estoy algo confusa.
Resulta que quien ha ideado el impactante
Hay que ver los daños colaterales que ha causado Pepebono con su espantá.
No gana una para sorpresas. La mañana se presentaba estupenda, tranquila y con lectura reposada de la prensa.
Fóllate a la derecha. Sí, ¿pero a cuál? ¿A la derecha nacionalista, a la derecha española, a la extrema derecha, a todas las vecinas de la escalera derecha, a la madre derechosa de quien inventó el eslogan?
La verdad es que daba cierta conmiseración ver a ese anciano de andar oscilante tomar las de Villadiego a otra aula donde poder impartir la conferencia España y su futuro.
Érase un hombre a un brazo pegado,
Lola Canales