
- Carlos Turdera
- São Paulo, Brasil
Un nuevo medio se encuentra en gestación en los laboratorios de tecnología y en las salas de inteligencia de negocios, que trabajan impulsados por los cambios que le imprimió internet a los hábitos de consumo de información.
En una línea de tiempo que incluye a la TV, el cable, el celular, internet, la banda ancha, los notebooks y las tabletas, ahora llega el turno de las así llamadas "smart tv" (tv inteligente, en una traducción libre).
Una suerte de híbrido de sus antecesores, pero con una nueva "personalidad", tal es el dispositivo que dominará la escena hacia la segunda mitad de esta década, según la visión de fabricantes, productores de contenido y analistas de marketing que actualmente trabajan en ello.
Aunque se encuentra en un estado embrionario como medio, se estima que hacia fin de este año un 25% del mercado latinoamericano será de Smart Tvs, creciendo al 40% en 2015, año en que en el mundo habrá un total de 500 millones de esos aparatos, según las proyecciones presentadas a Terra por el gerente de internet y video de Sony Brasil, Marcelo Varon.
Pero, ¿qué es exactamente una 'smart tv' o 'tv conectada'? "No es sólo un aparato de televisión que viene con un browser para navegar en internet, sino que es un medio que rompe ambos paradigmas (de la tv y de internet), aunque aún no ha encontrado un modelo de negocio de éxito", agrega Varon.
El ejecutivo apunta a la efervescencia en que se encuentra la industria audiovisual ante el comportamiento de los usuarios en un ecosistema de dispositivos conectados permanentemente entre sí y todos en internet.
Aunque aún hay interminables reuniones para definir premisas, protocolos y sistemas (un momento comparable al que vivieron en su momento, por ejemplo, las tvs con los sistemas Pal y Ntsc, el video con los sistemas Beta y VHS, o las disputas Blue Ray-HD, mpg-avi, Android-iOS, entre otras), puede decirse que una smart tv es una nueva categoría de producto que debe contar, al menos actualmente, con: conexión a internet, browser, wifi, control a través de gestos, voz y reconocimiento facial, red social, menú configurable y conectabilidad universal (en principio para celular, tableta y notebook, pero en breve también para 'la internet de las cosas').
"Los aparatos están pasando a convertirse en meras commodities (materia prima) y cada vez toma mayor relevancia el contenido que se ofrece", apunta el gerente de Contenido de Smart TVs de Samsung Marcelo Natali. "El contenido va a diferenciar a las empresas, pero también será decisivo el modo en que el usuario consumirá ese contenido", agrega Natali, en referencia a esa misma disputa en que se encuentran los fabricantes.
"Con la posibilidad que el usuario tiene de armar su propia programación, las planillas lineales de programación van a desaparecer", sintetiza por su parte Marcelo Coutinho, director de Inteligencia de Mercado de Terra. Coutinho, que brindó esta semana en São Paulo una disertación sobre el panorama del mercado de smart TVs y tendencias, apunta que 58,4 millones de brasileños (lo que representa más de un cuarto de la población de ese país) pasa diariamente más tiempo en internet que frente a la tv: 16 horas en la web contra 4,30 en la tv.
Aunque hay un fuerte componente generacional en el fenómeno, el nuevo medio no llega para substituir a los preexistentes, sino para integrarse al ecosistema. "Así como la tv no terminó con la radio, ni internet con los diarios, la tv conectada tampoco va a terminar con los otros medios, sino que los va a resignificar impactando en su modo de producir y llevar contenido a la gente", apunta el gerente de marketing de Smart TV de Philips Brasil, Luis Bianchi, otra de las grandes empresas que están cimentando el camino hacia el nuevo dispositivo.
La proyección torna inmediatamente explicable la escena que se ve con cada vez más frecuencia en diversos hogares: varios niños sentados frente al televisor central de la familia y cada una con un dispositivo en manos, sea tableta, celular o videojuego. Para la convención de las personas de más de 40 años, la única pantalla legítima en ese cuadro sería la de la TV. Para los pequeños, el televisor es apenas una más de las pantallas con que interactúan. La clave está en que esos pequeños usuarios de hoy son los que están llevando el ambiente tecnológico a su próxima frontera.

