Algunos de los pabellones presentes en la Expo de Shanghai 2010 demuestran que la iluminación es todo un arte y que se puede crear algo bello sólo iluminándolo bien. Aquí os dejamos algunos ejemplos:

Como el pabellón de UK… formado por miles y miles de agujas de fibra y en cuyo interior han depositado diversas variedades de semillas. Diseñado por Thomas Heatherwick, el pabellón está iluminado mediante 60.000 fibras ópticas que le otorgan su particular aspecto. Durante el día, cada fibra translúcida conduce la luz hacia el espacio interior, en cambio de noche se encargan de iluminar el interior con una variedad de colores. Lo mejor.. el movimiento de las agujas de fibra con el viento… ¡definitivamente precioso!

El pabellón de Serbia aúna tradición y tecnología, mediante la aplicación en su fachada de patrones tradicionales de su artesanía textil utilizando para ello cuatro modelos de cajas de plástico iluminadas, de seis colores diferentes. De día recuerda a un mosaico… de noche resulta colorido y espectacular. En su interior el visitante encontrará una obra escultórica del científico Milutin Milankovic, conocido también por el calendario más preciso jamás hecho… 12 veces más preciso que el Calendario Gregoriano.

El pabellón de Rusia es otro claro ejemplo de como algo abstracto puede volverse bello iluminándolo correctamente. El pabellón de 6.000 m2, está formado por 12 torres de 20 metros de alto, semejantes a las antiguas ciudades Ural de hace 3.000 años, pero con un toque moderno. En su interior, un espacio principalmente dedicado a los niños, quienes según los diseñadores, “determinarán el futuro en el que vivirán”.

Los 5.000 m2 destinado al pabellón de Holanda consiste en 26 pequeñas viviendas que se elevan y se entremezclan con tiendas, fábricas, oficinas, incluso con una gasolinera y una granja. Cada casa explora diversas soluciones para cuestiones urbanas como el agua, la energía, el espacio y la diversidad cultural. Desde luego demuestran que en poco espacio caben muchas cosas, si uno se atreve a innovar y romper esquemas.

El pabellón de Dinamarca es algo así como un velódromo, con capacidad para 1.500 bicicletas en cuyo interior han instalado una piscina con agua traída desde la bahía de Copenhagen…. incluso se han llevado a su archi conocida sirenita, la verdadera escultura inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen… según los diseñadores “era más fácil llevar la escultura a Shaghai que trasladar a millones de chinos a Dinamarca! Agua y bicicletas unidas en un bucle para transmitir mensajes de bienestar, huir del estrés del tráfico y disfrutar de la pureza del agua.
La opinión de Mr. D: Lástima que los conceptos de estos pabellones nunca se trasladen a la realidad de las ciudades. |
La opinión del Inspector F: Ver moverse al pabellón de Reino Unido parece como de película del futuro… ¡no he visto nada igual! |


Javier