
Las máquinas dispensadoras nos rodean por todas partes… algunas requieren de monedas o tarjetas, otras exigen abrazos o incluso que las embistas para entregarnos su mercancía.
Pero este nuevo equipo entrega productos si la activas a través de Twitter.
Acaba de estrenarse en la plaza Wembley Square, de Cape Town en Sud Africa, y ha sido bautizada con el nombre de BEV. Ofrece té helado de la marca BOS y gratifica a quienes se acercan a la máquina y envían el hash tag correcto del momento vía Twitter.
Para elegir la bebida que cada usuario quiere, cada carril de latas tiene un hash tag diferente, que simplemente hay que teclear y al instante conseguimos nuestra bebida.
No os penséis que existe la posibilidad de que la máquina empiece a lanzar bebidas si se activa en remoto estéis donde estéis en el planeta… requiere estar junto a ella y tener activado el sistema de localización para verificar vuestra ubicación antes de dispensar nada!
Se trata de una iniciativa comercial de esta marca de refrescos, que por ahora mantendrá la promoción durante un mes.
Así se consigue aunar un acto mecánico muy habitual en todo el mundo con otro muy tecnológico, que está cada vez más de moda en la red.
La opinión de Mr. D: Al final, nos van a tener localizados continuamente…. será el fin de njuestro anonimato y privacidad…. |
La opinión del Inspector F: Y el mundo entero sabrá que te acabas de pedir un refresco en SudAfrica! ¡Original idea! |







El sistema combina un sillón de conducción para disfrutar de los videojuegos de carreras a alta velocidad, y un par de grifos para tirar cerveza fresquita y espumosa. Para mejorar el tema, uno de los grifos está situado junto a los mandos para que el conductor sólo tenga que estirar un poco el brazo para degustar un trago delicioso. 
CocaCola, con su habitual forma de sorprender al público ha lanzado recientemente una máquina dispensadora de bebidas muy especial.
Original forma de ponerse hasta las cejas de chupitos o shots de alcohol…
A lo largo del día abrimos el frigorífico en multitud de ocasiones, así que cuando hemos vuelto a ver este artículo nos ha parecido sumamente interesante, práctico y divertido.
El camino que sigue una lata desde que sale de la planta embotelladora hasta que llega a tus manos es impresionántemente largo y quién sabe qué cantidad de guarrería se acumula justo allí donde vas a poner la boca para beber.
Javier