
Esto de los robots y su introducción en nuestras rutinas diarias, cada vez se vuelve más preocupante… o quizás interesante?
En Corea del Sur han decidido poner humanoides en las aulas, un total de 29 unidades, que imparten inglés a los alumnos de un colegio de la ciudad de Daegu.
El diseño de estos robots resulta un tanto cómico: cuerpo voluminoso y rollizo, algo así como una profe regordeta de tan sólo un metro de altura y en cuya cabeza han integrado una pantalla donde se puede ver la cara de una mujer occidental, encargada de dar la clase de lengua extranjera.
Estas unidades son capaces de interactuar con los estudiantes y leerles libros en un perfecto inglés, aunque esconden un secreto: aparentemente son completamente autónomos e independientes, pero la realidad es que están controlados en remoto por profesores de inglés de carne y hueso, ubicados en Filipinas.
Estos verdaderos profes pueden interactuar con los niños a distancia ya que disponen de cámaras que les transmiten vídeos de la clase, así como audio, para facilitar el intercambio.
Así que, al descubrir que no son robots autónomos uno se pregunta ¿entonces qué ventaja tienen, si al final requieren que un humano los controle? Pues sencillamente atraer la atención de los niños, que según dicen, gracias a estos “ayudantes tecnológicos” están mucho más atentos y aprenden con más rapidez que frente a los profesores de verdad.
Un costoso proyecto, que está dando buenos resultados pero que demuestra un aspecto negativo de nuestra sociedad ¿no os parece?
La opinión de Mr. D: Triste es pensar que los niños prefieren una máquina al intercambio con un ser humano… ¿dónde llegaremos? |
La opinión del Inspector F: Jajajaja! Me recuerda a mi profe de música de sexto de primaria… la llamábamos la “bola-loca” |










Olvidaos de usar un litro de aceite y sumergir la comida en él para después meternos al cuerpo grasas y calorías innecesarias.
Y no penséis que los alimentos se quedarán babosos al no usar aceite… al contrario! 

Ideal para una escapada de fin de semana y si no se quiere llevar a nadie, la cápsula del acompañante se puede desmontar con extrema facilidad. 




Javier