Después de que se nos preguntara a qué huelen, ahora toca saber de qué hablan las nubes. Y los cubitos de hielo, y los escarabajos, y lo que queramos. Porque es que debemos tener tanto tiempo libre que si no lo hacemos, sin duda moriremos de aburrimiento.
Algo parecido les debía pasar a Duncan Wilson, el inventor de este aparato llamado Otto. Se trata simplemente de un micrófono de altísima sensibilidad unido a un altavoz, cuyo uso fundamental es que escuchemos con todo lujo de detalles los sonidos emitidos por “las pequeñas cosas“. Un cubito de hielo al deshacerse, una nevera, el suelo de nuestra casa…
Como no podía ser de otra manera, se trata nuevamente de arte, ya que por suerte, las compañías de distribución de aparatos electrónicos de dudosa utilidad no se han vuelto totalmente locas… todavía.
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La opinión de Mr. D: ¿No tienes suficiente con el Tomate que ahora tienes que cotillear hasta lo que dicen los ácaros del polvo? Mal te veo… | La opinión del Inspector F: Una aplicación curiosa de la tecnología. Seguro que detectamos sonidos que nunca hubiéramos pensado que existieran en nuestro hogar. |
La opinión de Mr. D:
La opinión del Inspector F: 







Javier