Cuando nos movemos en un mundo virtual, sólo podemos engañar a dos de nuestros sentidos: la vista y el oído, gracias a la tecnología de detección de movimientos, imágenes estereoscópicas, y sonido envolvente. Pero desde Japón (cómo no) nos llega la siguiente revolución en la realidad virtual: los robots virtuales.
Básicamente, se trata de una especie de muñeco de trapo con forma humana, articulado, y de tamaño real. La “magia” aparece cuando nos ponemos nuestro equipo de realidad virtual. En ese momento, gracias a un complejo sistema de localización del usuario, dirección hacia la que mira, y detección de movimiento, el programa de realidad virtual transforma al robot “sin cara” en un personaje integrado en el mundo imaginario. Así, ya podemos engañar a un tercer sentido: el tacto.
Podemos tocar al personaje virtual al que estamos viendo, interactuar con él gracias a los movimientos programados que sincronizan al robot con su imagen virtual, etc. Todavía es un prototipo, pero seguro que no tardaremos demasiado en ver aplicaciones comerciales de esta tecnología.

La opinión de Mr. D: Otra de esas tecnologías que sólo funcionan si están en un megalaboratorio totalmente controlado. No le veo futuro en aplicaciones domésticas. | La opinión del Inspector F: |
La opinión de Mr. D:
La opinión del Inspector F: 


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Javier