Sucesos

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01 de noviembre de 2012 • 10:49

Las víctimas de la avalancha sufrieron traumatismo torácico por aplastamiento

 

Las tres jóvenes que han muerto hoy durante la celebración de una fiesta de Halloween en la sala Madrid Arena presentaban un traumatismo torácico "compatible con aplastamiento", según el jefe de servicio del SAMUR, Fernando Prados.

Se ha abierto una investigación para determinar las causas de este suceso acaecido durante una fiesta privada de Halloween, pero "al parecer la avalancha ha sido a consecuencia de una bengala que alguien ha lanzado dentro", han indicado a Efe fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Por su parte, Fernando Prados declaró a los periodistas a las puertas del recinto que las cinco víctimas -tres muertas y otras dos en estado crítico- se encontraban en un pasillo del Madrid Arena cuando ocurrió la tragedia, aunque posteriormente fueron trasladadas a distintas zonas del local e incluso al exterior del mismo para ser atendidas.

El portavoz del Samur ha recordado que sobre las cuatro de la madrugada se había recibido una llamada alertando de que varias personas se encontraban inconscientes en el interior del Madrid Arena.

A la llegada de los primeros efectivos sanitarios confirmaron que cinco mujeres de entre 18 y 25 años presentaban parada cardiorrespiratoria por traumatismo torácico.

Tras los intentos de reanimación, dos de ellas murieron en el lugar, una tercera falleció al llegar al Hospital Clínico y las otras dos se encuentran ingresadas en el Hospital Doce de Octubre y la Fundación Jiménez Díaz.

Para el evento no se había dispuesto la participación de unidades del Samur como ocurre otras veces en convocatorias masivas, ya que se trataba de una fiesta privada en un recinto con servicio médico propio.

Fernando Prados ha explicado que los equipos sanitarios desplazados han trabajado en colaboración con los servicios médicos que había en la sala, entre los que se encontraban varios enfermeros que conocían las maniobras de reanimación.

La fiesta continuó mientras atendían a las chicas para no provocar alarma entre los asistentes.

De hecho, los organizadores fueron bajando la música de forma gradual para que los jóvenes abandonaran paulatinamente la fiesta y favorecer así el desalojo ordenado de la sala, que concluyó en torno a las 06:30 horas.

Esta mañana, a las puertas del Madrid Arena permanecen varios coches de la Policía Nacional y la entrada al recinto está custodiada por un agente de seguridad que impide el acceso a cualquier persona ajena a la investigación.

Varios operarios, desplazados para desmontar las instalaciones de la fiesta, salieron del recinto en torno a las 08.30 horas y afirmaron desconocer lo sucedido en el interior horas antes.

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