Manuel R.S., acusado de un delito de homicidio por la Fiscalía, por el que le solicita 12 años de cárcel, petición que la acusación particular eleva a 20 años por asesinato, ha declarado ante el jurado popular que lo enjuicia que el pasado 4 de marzo de 2008, cuando ocurrió el crimen, iba 'colocado' de alcohol.
Según su relato, después de acceder a la vivienda, donde había estado en otras ocasiones puesto que conocía a las chicas que allí convivían, comenzó una discusión con Lamyae, de 23 años y estudiante de Farmacia, en el transcurso de la cual cogió un cuchillo de la cochina y la apuñaló.
Aunque el acusado ha admitido que atacó con el arma blanca a la chica ha negado que le diera hasta 25 puñaladas, como luego demostró la autopsia del cadáver, y ha considerado que tal extremo hubiera sido una 'salvajada' o una 'bestialidad', llegando a sugerir que el resto se las pudo asestar el propio forense posteriormente.
Las partes le han preguntado además en reiteradas ocasiones al procesado por qué solía ir a la casa de las chicas, si bien éste se ha negado a responder, al tiempo que ha asegurado que no quería hacerlo 'para no meter a nadie en berenjenales' y que iba, a veces, para hacer algunas 'chapuzas' y arreglos en la vivienda.
No obstante, la abogada de la defensa le ha recordado que en una declaración judicial anterior llegó a confesar que mantenía cierto tipo de encuentro sexual con alguna de las jóvenes, a las que al parecer pagaba 'unos 40 ó 50 euros' por practicar masturbaciones.
Tras el crimen, el acusado se marchó al bar donde trabajaba la compañera de la víctima y se tomó una cerveza y, posteriormente, fue a otro establecimiento del municipio de Atarfe, donde se encontró con otra amiga, a las cuáles, según ha declarado, 'no tuvo el valor de decirles lo que había hecho'.
Durante el juicio también han declarado, entre otros testigos, las otras dos compañeras de piso de Lamyae, la marroquí que trabajaba en el bar de la zona de plaza de toros, y otra chica española, que fue quien encontró el cadáver al regresar a casa.
La joven marroquí ha explicado que el día de los hechos no notó que el acusado, que sólo iba al domicilio cuando tenía que arreglar algo, fuera bebido y que en ningún momento pensó que el responsable del crimen fuera él.
- Terra
