Foto: EFEEl fútbol profesional hace tiempo que dejó de ser exclusivamente un espectáculo deportivo de masas para, sin abandonar esa condición, integrarse de lleno en el mundo del show business, del media business y, recientemente, en el sector de la intermediación financiera gracias a los traspasos y fichajes.
Ese itinerario recorrido en poco tiempo, con dinero abundante y sin apenas reglas de juego, ha tenido que acompañarse de unos planes de marketing. Al principio estos se acordaban con marcas deportivas, pero en 2008 la Liga de Fútbol Profesional (LFP) firmó con el BBVA un acuerdo de patrocinio que se ha renovado hasta 2013.
En virtud de ese acuerdo la LFP recibió del patrocinador 60 millones de euros hasta 2011 y, entre este año y el próximo, otros 43 millones por patrocinio directo y campañas comerciales del banco. Y los espectadores de los partidos están protegidos por un “Seguro Afición” de muerte e invalidez cuando permanecen en los estadios.
La contrapartida de los clubes de fútbol es que la competición liguera se denomine Liga BBVA en Primera División, y Liga Adelante en Segunda. Así figura desde hace cuatro temporadas en los rótulos, declaraciones y documentos de la LFP y, poco a poco, se ha ido imponiendo en la iconografía de los clubes y, lo que más interesa al patrocinador, en las referencias a esa competición en los medios de comunicación.
Según reconoce el propio Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, gracias a esos primeros años de patrocinio ha captado 300.000 nuevos clientes entre los aficionados al fútbol, además ha conseguido que la marca BBVA llegue a los 4.000 millones de seguidores del fútbol español en 215 países.
Tan buen resultado le ha dado Liga BBVA, que la entidad financiera ha firmado otro acuerdo para convertirse en el banco oficial de la Asociación Nacional de Baloncesto, la prestigiosa NBA estadounidense.
