Japón ha inaugurado la torre de comunicaciones más alta del mundo, la Tokio Skytree, que con 634 metros de altura y un coste de unos 640 millones de euros espera atraer a 32 millones de visitantes en sólo un año. Miles de japoneses han desafiado a la lluvia para no perderse la ceremonia de apertura, que en su primer día recibirá a los primeros 8.000 visitantes, los cuales se hicieron con su entrada hace meses.
En sus 36.900 metros cuadrados alberga un área comercial, oficinas, centros educativos, museos y un acuario. Con un diseño futurista y forma cilíndrica, la torre emitirá a diario los contenidos de hasta siete cadenas niponas de televisión, en sustitución de la vetusta Tokyo Tower, ya que garantiza la cobertura para emisiones en todo el país. Una apuesta para dinamizar el distrito de Sumida, donde se espera que genere ingresos por unos 88.000 millones de yenes anuales (cerca de 867 millones de euros), y se convierta en ña segunda mayor atracción turística tras el parque Tokyo Disnet Resort.
Su construcción comenzó en julio de 2008 y se prolongó cerca de tres años y medio, con un parón de dos meses a raíz del terremoto que asoló el país en 2011. Para levantarla se contó con el esfuerzo de unos 580.000 trabajadores, y en algunos momentos se llegó a necesitar la intervención de hasta 1.200 obreros. Su estructura sigue el diseño de las pagodas japonesas. De color blanco, se articula en torno a un enorme pilar que permite minimizar los temblores en caso de terremotos o fuertes vientos.
Su apertura provocó una avalancha de reservas de entradas, agotadas hasta el 10 de julio. El precio para un adulto es de 2.000 yenes (casi 20 euros), y permite el acceso al primer observatorio, situado a 350 metros, en un ascensor que recorre 600 metros por minuto. Mientras, para subir al observatorio más alto, a 450 metros y rodeado por una pasarela cilíndrica recubierta de cristal al que se llega por una rampa de caracol panorámica inspirada en la subida al Monte Fuji, se derán abonar 1.000 yenes (unos 10 euros) adicionales.
Durante las noches, el Skytree tendrá dos tipos de iluminación con los colores tradicionales de Tokio, el morado y el azul claro. Además de todos los servicios que aloja en su interior, también posee un restaurante panorámico a 345 metros. De su mascota oficial, Sorakara, una niña con un vestido azul con el diseño de la torre, un catalejo y el pelo rubio con forma de estrella, se espera que haga las delicias de los más pequeños.

