¿Por qué protege Ecuador a Julian Assange?

Assange, en su declaración del domingo en la embajada de Ecuador en Londres. Foto: EFE
Assange, en su declaración del domingo en la embajada de Ecuador en Londres.
Foto: EFE
 

El hecho singular de que el fundador de Wikileaks, Julian Assange, pida asilo en la República de Ecuador es síntoma de que en este escándalo no todo es lo que parece: ni los hechos, ni las circunstancias, ni los personajes.

Assange, natural de Australia, es requerido por Suecia para juzgarlo por delitos sexuales perpetrados en el país escandinavo. Y la petición de su extradición llegó oportunamente al Reino Unido cuando el artífice de Wikileaks se encontraba en Londres.

Una vez en territorio sueco y solventadas sus cuentas por unas difusas acusaciones de acoso -o violación o agresión sexual o no usar preservativo con dos mujeres-, sería entregado a Estados Unidos que lo acusa de espionaje, en virtud del acuerdo de extradición entre Washington y Estocolmo.

Como el hacker australiano no puede considerarse pedir asilo como refugiado político, se echa en manos de Ecuador, país de la alianza bolivariana y antiestadounidense promovida por Hugo Chávez con el aliento de Cuba.

Ahí entra en escena Baltasar Garzón, bien relacionado con los gobiernos populistas latinoamericanos, dispuesto a debutar como abogado con un caso de repercusión mundial que favorecerá su lanzamiento profesional.

La película de los hechos se completa con estos ingredientes:

-Las acusaciones contra Assange por delito sexual sobre dos mujeres no nacen de ninguna denuncia de estas. Fueron desestimadas por el fiscal sueco encargado del caso, pero semanas después reabrió el sumario otro fiscal.

-El asilo al fundador de Wikileaks, que sacó a la luz decenas de miles de documentos secretos del Pentágono y del Departamento de Estado USA, es justificado por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, como la protección a un referente de la libertad de expresión que vería violados sus derechos en Estados Unidos.

-Rafael Correa concede asilo  a Assange mientras acosa a la prensa crítica de su país, restringe la libertad de información, acogota a empresas de comunicación y persigue a periodistas como el director de El Universo, exiliado tras pedir asilo en la Embajada de Panamá en Quito.

-La escenificación del caso como rebeldía de un modesto Ecuador ante los poderosos imperios británico y estadounidense, se completa con la solidaridad retórica que Correa recibe de colegas como Hugo Chávez y Cristina Kirchner. Sin perder de vista que al presidente ecuatoriano le esperan elecciones a comienzos del próximo año y le conviene que la atención pública de su país se centre este caso olvidando problemas internos.

 

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