Las tropas sirias lanzaron el viernes una contraofensiva en barrios de Damasco y participaba en combates sin precedentes en Alepo, segunda ciudad de Siria, en una espiral de violencia que dejó decenas de muertos.
Al día siguiente de la jornada más sangrienta desde el comienzo de la revuelta en marzo de 2011, con más de 300 muertos según una organización no gubernamental siria, el Consejo de Seguridad de la ONU prolongó por un "último periodo de 30 días" la misión de los 300 observadores en Siria.
Luego de la "batalla para la liberación" de Damasco, anunciada el martes por los rebeldes, el ejército lanzó una contraofensiva para retomar el control de los barrios "adonde se habían infiltrado terroristas", según una fuente de seguridad. Utilizando tanques "limpió" el barrio Midan, cerca del centro de la capital, al cabo de violentos enfrentamientos.
A bordo de los blindados del régimen, el ejército llevó a periodistas a este barrio fantasma en donde se podían ver casquillos de todos los calibres en las calles, el alminar de la mezquita Al Majid agujereado por un obús y las fachadas de los edificios completamente baleadas.
Los cuerpos de tres rebeldes yacían ensangrentados cerca de una camioneta artillada con una ametralladora de grueso calibre y de un vehículo equipado con un lanzacohetes, ambos incendiados en la plaza Asajné, escenario de los enfrentamientos más violentos según un militar. Un humo negro salía de varios departamentos devastados.
Tras comenzar la víspera las operaciones en el barrio Qabun, el ejército ingresó por la mañana en los barrios de Jobar (este) y Kafar Suse (suroeste), según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Miles de habitantes huyeron de la violencia desatada en la capital.
En Alepo, capital económica de Siria, violentos enfrentamientos estallaron en varios barrios, los primeros en su tipo, un segundo frente que parece abrirse en este conflicto descrito como una "guerra civil" por varias capitales e instituciones internacionales.
Al menos 74 personas murieron el viernes en todo el país, 59 civiles y 15 rebeldes, según el OSDH.
Los enfrentamientos y la represión aceleraron el éxodo de la población. Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), unos 30.000 sirios huyeron tan sólo hacia el Líbano en las últimas 48 horas.
El jueves una fuente de seguridad afirmó que el ejército estaba decidido "a utilizar todas las armas en su haber para acabar con los terroristas", al día siguiente del atentado en que murieron cuatro altos responsables del primer círculo del presidente Bashar al Asad.
Los funerales oficiales de tres de los responsables, entre ellos el cuñado del presidente sirio, el general Asef Shawkat, tuvieron lugar este viernes por la mañana en el monte Qassiun, que domina Damasco, con la ausencia de Bashar al Asad, según la agencia Sana. El cuarto responsable falleció este viernes.
La víspera, el Ejército Sirio Libre (ELS), formado principalmente por militares desertores, dijo que se apoderó de todos los pasos fronterizos con Irak y uno con Turquía.
Este viernes era difícil determinar quién controlaba los puestos fronterizos con Irak. Según un fotógrafo de la AFP los rebeldes controlan un puesto fronterizo con Turquía, el de Baba al Hawa, en donde distribuyen a la población local la carga de los camiones confiscados.
La misión de observadores prolongada por 30 días
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En la ONU, el Consejo de Seguridad votó a favor de un proyecto de resolución presentado por los países europeos que prolonga por 30 días el mandato de la Misión de Supervisión de la ONU en Siria (MISNUS).
Rusia había amenazado con bloquear el proyecto pero su embajador en la ONU, Vitali Tchurkin, finalmente votó a favor.
Según diplomáticos se trata esencialmente de dar tiempo a los observadores, que no patrullan desde mediados de junio, para preparar su partida en orden.
El texto precisa que al cabo de este "periodo final" la misión sólo podrá ser prolongada nuevamente si Damasco retira sus armas pesadas de las ciudades, y si hay "una reducción del nivel de la violencia suficiente".
La víspera, Rusia y China vetaron por tercera vez una resolución del Consejo de Seguridad que estipulaba sanciones contra el régimen de Damasco. Washington prometió entonces actuar "por fuera" del marco de la ONU en este caso.
Toda acción por fuera de la ONU sería "ineficaz" y "menoscabará la autoridad de esta organización internacional", reaccionó el viernes el presidente ruso Vladimir Putin.
La Unión Europea examinará por su parte el lunes nuevas sanciones contra Damasco, incluido un refuerzo al embargo contra las armas, anunció el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, que habló de una "guerra civil" en Siria.
Rusia decidió "aplazar" la entrega de tres helicópteros de combate a Siria hasta la "normalización" de la situación en este país.
La revuelta se militarizó frente a la brutal represión del régimen y la violencia dejaron en 16 meses más de 17.000 muertos, según el OSDH.
