La caza y captura a la que los demócratas han sometido a Mitt Romney empieza a dar resultado. Según ha revelado un asesor del virtual candidato republicano, Romney planea presentar su declaración fiscal del 2011 antes del próximo 15 de octubre. La decisión se habría tomado ante el aumento de las críticas del equipo del presidente Barack Obama por la decisión de Romney de no revelar más acerca de sus impuestos personales.
El republicano, un ex ejecutivo de inversión privada y uno de los hombres más acaudalados que se ha presentado a la presidencia de Estados Unidos, divulgó su declaración de impuestos del 2010 y las estimaciones para el 2011, pero rechazó revelar más datos. En abril solicitó una extensión en el Servicio de Impuestos Internos para presentar sus formularios tributarios del 2011 y estimó que sus pasivos impositivos fueron de 3,2 millones de dólares durante el último año. A pesar de eso, pagó muchos menos impuestos en los últimos años que su candidato a la vicepresidencia, alguien considerablemente menos rico que él.
De confirmarse el anuncio de Ed Gillespie, asesor del exgobernador de Massachusetts, supondría un golpe de efecto a la campaña, ya que el plazo dado para el anuncio expira sólo tres semanas antes de la celebración de las elecciones. El asesor aseguró en una entrevista con Fox News Sunday que los estadounidenses tendrán "información amplia" acerca de los impuestos de Romney con la divulgación de la declaración del 2010 y con la planificada publicación de los documentos del 2011.
Precisamente uno de los argumentos utilizados por los demócratas ha sido que la riqueza de Romney y su negativa a mostrar más declaraciones de impuestos lo ubicarían en un plano alejado y desconectado con la situación de los estadounidenses medios, a quienes los republicanos dirigen su campaña. Romney tiene un fortuna estimada en hasta 250 millones de dólares, a pesar de lo cual su candidatura sigue sumando donaciones: en dos días, les donaron más de siete millones de dólares.
