El presidente Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney declararon el pasado martes una fugaz tregua en los ataques partidistas para conmemorar los atentados terroristas del 11 de septiembre, pero la política de las campañas hizo eco a pesar de sus solemnes tributos. Ambos decidieron no emitir en televisión sus anuncios electorales y tampoco programaron mítines para manifestar su respeto a las víctimas de los ataques y sus familias. Sin embargo, ambos candidatos se mantuvieron en el ojo público el día del aniversario de los ataques que acabaron con la vida de casi 3.000 personas y fueron la causa de las guerras en Irak y Afganistán.
Obama, por su parte, anunció que la guerra en Irak ha terminado y que las tropas de Afganistán regresarán en 2014. Además, guardó un minuto de silencio en la Casa Blanca, visitó el Cementerio Nacional de Arlington y se reunió en privado con soldados heridos y sus familias en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed. "El liderazgo de Al Qaeda ha sido devastado y Osama bin Laden nunca nos volverá a amenazar", declaró Obama en un acto conmemorativo en el Pentágono. "Nuestro país es más seguro y nuestro pueblo es fuerte".
En Reno (Nevada), Romney dio un discurso en la Conferencia Anual de la Guardia Nacional, pero claramente dibujó sus diferencias con Obama al exponer sus objetivos en seguridad nacional. "Me gustaría que el mundo ahora fuera menos peligroso", manifestó el republicano.
A diferencia de otras elecciones presidenciales posteriores a los ataques, los sondeos indican que el terrorismo o la seguridad nacional son mucho menos prioritarios para los votantes. Una encuesta reciente de CBS News y el New York Times encontró que 37% de los votantes marcaron al terrorismo y la seguridad como de extrema importancia para su voto, mientras que 54% marcó que la economía y el empleo eran más importantes.
Hace ocho años fue muy diferente, en la primera elección posterior a los ataques. En aquel entonces, alrededor de dos tercios de los votantes dijeron que proteger al país era más importante que crear empleos al momento de decidir su voto presidencial, según un sondeo hecho por la AP e Ipsos poco antes de los comicios del 2004.
Después de declarar que no era el día apropiado para hablar de las diferencias con el presidente, Romney dijo que "este siglo debe ser el siglo estadounidense. Es nuestro deber conducir por el camino de la libertad, la paz y la prosperidad. Estados Unidos debe encabezar al mundo libre y el mundo libre debe encabezar al mundo entero".

