actualizado el 30 de diciembre de 2012 a las 22:57

Asomándose al abismo fiscal

 

El debate en torno al llamado abismo fiscal, continuará, previsiblemente, hasta última hora de este lunes. Pero no todo el mundo tiene claro en qué consiste ese término que, en realidad, tiene mucho que ver con los ajustes que se están viendo en España: la necesidad de decidir si se incrementa el déficit o se recorta el gasto para ajustarse al presupuesto. Nos asomamos al precipicio fiscal: ¿Por qué es tan difícil para republicanos y demócratas encontrar terreno común en asuntos urgentes de impuestos y recortes de gastos? ¿Qué sucederá si les llega el plazo sin acuerdo alguno?:

 

Pesadilla de año nuevo

En parte por azar, en parte a propósito, varios problemas fiscales graves se suman al inicio de 2013, a menos que el Congreso y Obama actúen para impedirlo. Entre ellos:

- Unos 536.000 millones de dólares en aumentos de impuestos, que afectarán a casi todos los estadounidenses, pues varios recortes y exenciones expiran al final de 2012.

- Unos 110.000 millones en recortes de gastos, divididos a partes iguales entre las fuerzas armadas y la mayoría de los otros departamentos federales. Eso representa aproximadamente 8% de sus presupuestos anuales, 9% en el caso del Pentágono.

Golpear la economía con esos incrementos de impuestos y recortes de gastos es lo que se llama "precipicio fiscal". Si se permite que eso suceda en 2013, los expertos dicen que existe el riesgo de que Estados Unidos vuelva a caer en recesión, que haya un aumento considerable del desempleo y que se desencadene un torbellino en los mercados financieros.

 

¿Qué sucede si no actúan antes del plazo?

Si llega el día del Año Nuevo sin un acuerdo, el país no se va a desplomar en una recesión de inmediato. El Congreso y el presidente podrían aún conseguir amortiguar los efectos.

Mientras el presidente y los legisladores sigan negociando para conseguir un acuerdo, los aumentos de impuestos y recortes de gastos podrían postergarse durante unas semanas. Podrían anularse retroactivamente una vez que se logre un acuerdo.

Lo más impredecible sería el mercado de valores y la confianza financiera del país: ¿Cundirá el pánico en los mercados si parece que Washington no va a conseguir un acuerdo? ¿Harán las preocupaciones que los consumidores y las empresas reduzcan sus gastos? En lo que pudiera ser un indicio, las acciones cayeron en las bolsas del mundo el viernes luego que fracasó un plan republicano en la cámara baja.

El director de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtió a los legisladores que la economía ya está sufriendo a causa de la incertidumbre y que ellos no deberían empeorar las cosas al no cumplir con el plazo.

 

¿Qué pasa si nunca logran ponerse de acuerdo?

Si las negociaciones entre Obama y el Congreso se desploman completamente, 2013 se avizora como un año muy difícil.

Los impuestos subirían 2.400 dólares anuales para la familia media, con ingresos de entre 50.000 y 75.000 dólares, de acuerdo con un estudio del Tax Policy Center, una organización no partidista especializada en la investigación de las políticas fiscales. En vista de que los consumidores recibirían menos dinero para gastar, los negocios y el mercado laboral sufrirían.

Al mismo tiempo, los estadounidenses sufrirían recortes en los servicios públicos. Algunos trabajadores federales serían despedidos o cesados temporalmente, y las compañías perderían negocios con el gobierno. El país perdería hasta 3,4 millones de empleos, según la Oficina Presupuestaria del Congreso.

"Todos sentirían las consecuencias", dijo Bernanke.

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