El sacerdote Alejandro Solalinde, un emblemático defensor de los migrantes en México, expresó el martes su preocupación por el regreso del PRI al poder debido a que las rutas en las que los migrantes son secuestrados, afirmó, se encuentran en estados gobernados por ese partido.
"Me preocupa el regreso del PRI" porque "no es coincidencia que la ruta de los secuestros de migrantes esté en estados gobernados por el PRI", dijo en conferencia de prensa el religioso tras permanecer escondido desde mayo pasado por amenazas de muerte recibidas en Oaxaca (sur), donde dirige un albergue para indocumentados.
Solalinde salió en mayo pasado del país por las amenazas de muerte recibidas los últimos meses, atribuidas por él a personas vinculadas a Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El padre anunció que volverá a partir de esta semana a dirigir su refugio, con custodia permanente de agentes de la fiscalía mexicana.
La red de 50 refugios para migrantes, situados regularmente junto a las vías del tren de carga conocido como La Bestia, en el que viajan de manera furtiva hacia la frontera estadounidense, vive una situación de emergencia por el descarrilamiento de vagones hace unas semanas que interrumpió su funcionamiento, dijo de su lado la madre Leticia Gutiérrez, directora de la red.
Esto ha provocado hacinamiento en los albergues, sobre todo en el sur del país.
Se han roto las rutas tradicionales y los migrantes están utilizando cualquier medio para desplazarse hacia Estados Unidos, lo que implica una mayor vulnerabilidad a los secuestros y abusos en su contra, sostuvo Gutiérrez.
Los dos religiosos subrayaron particularmente la situación que vive el refugio ubicado en Lechería, en la zona metropolitana de la capital mexicana, que fue cerrado este martes por el obispo de esa circunscripción por quejas de vecinos del lugar.
En ese sentido, Solalinde responsabilizó a Guillermo Ortiz, obispo de Cuautitlán, quien tendría que dejar la comodidad y "experimentar la desolación de los migrantes".
En el albergue de Lechería solían dormir cada día unos 300 inmigrantes indocumentados.
