
El Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo candidato Enrique Peña Nieto ganó las últimas elecciones presidenciales de México, no logrará la mayoría absoluta en el Congreso, según los resultados preliminares, que preceden al cómputo oficial iniciado el pasado miércoles. El informe da al PRI y a su socio de coalición, el Partido Verde, una mayoría relativa en cada cámara.
En la Cámara Baja, el PRI, que aspiraba a obtener más de la mitad de los escaños en las dos cámaras, obtendría 226 de los 500 diputados, mientras que la coalición de izquierda Movimiento Progresista sería la segunda fuerza con 141 escaños. En el Senado el PRI alcanzaría 61 de los 128 escaños, seguido por el conservador Partido Acción Nacional (PAN) con 38.
De este modo, el PRI tendrá que negociar para sacar adelante sus propuestas, como las cuatro reformas estructurales que Peña Nieto se ha marcado como prioridad: tributaria, laboral, seguridad social y energética.
Estos resultados "plantean un escenario muy distinto a un PRI arrollador, que en cambio se va a tener que sentar a negociar", ha señalado Carlos Gallego, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Para el analista, el socio natural en el Legislativo del PRI será el PAN, algo en lo que coincide José Antonio Crespo, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica.
"Muchas de las reformas propuestas por Peña Nieto coinciden con el programa del PAN, por ejemplo, la reforma energética, la laboral, etcétera. Si el PAN está dispuesto a colaborar desde su tercer lugar, irán adelante esas reformas", ha indicado Crespo.

