Latinoamérica

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13 de noviembre de 2012 • 19:22

El número de personas de clase media sube en América Latina y el Caribe un 50 por ciento en seis años

 

Alrededor de 152 millones de personas residentes en países de América Latina y el Caribe pertenecían en 2009 a la clase media, un 50 por ciento más que seis años antes, según un nuevo informe del Banco Mundial que pone de manifiesto el aumento de la riqueza en una sociedad marcada tradicionalmente por la desigualdad.

El Banco Mundial, en un informe titulado 'Movilidad Económica e Incremento de la Clase Media latinoamericana', recoge que, en 2003, 103 millones de personas estaban englobadas dentro de esta categoría económica --personas que viven con entre 10 y 50 dólares al día--, mientras que en 2009 la cifra ya era de 152 millones.

El presidente del Banco Mundial, Kim Yong Kim, ha destacado que datos como éste ponen de manifiesto que las políticas que plantean de forma conjunta el crecimiento económico y la "expansión" de oportunidades para "los más vulnerables" se traduce en "prosperidad" para millones de personas.

Así, aunque los Gobiernos latinoamericanos y del Caribe "todavía necesitan hacer mucho más" para resolver los problemas sociales --una de cada tres personas vive en la pobreza--, Kim considera que los datos recogidos son motivo de "celebración".

La subida de la clase media ha permitido elevar al 30 por ciento la cantidad de ciudadanos englobados dentro de este tramo económico, una cifra similar al de personas que viven bajo el umbral de la pobreza.

Los datos esconden diferencias entre países, ya que solo Brasil engloba el 40 por ciento del crecimiento de este colectivo, en Colombia el 54 por ciento de la población mejoró su renta entre 1992 y 2008 y, en México, un 17 por ciento de sus ciudadanos han pasado a ser considerados de clase media en el periodo 2000-2010.

El Banco Mundial destaca como factores en el desarrollo de América Latina y el Caribe la mayor educación de los trabajadores, el aumento de los empleos legales, la migración a áreas urbanas, la incorporación de la mujer al mercado laboral y la reducción del tamaño de las familias.

El organismo internacional lanza una especial advertencia sobre la denominada "clase vulnerable", dentro de la cual engloba a quienes viven con entre cuatro y diez dólares al día. Este colectivo equivale al 38 por ciento de la población de América Latina y se encuentra en el limbo que hay entre los pobres, favorecidos en muchos casos por políticas públicas, y las personas con suficiencia económica.

SUGERENCIAS

El economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, ha subrayado que "una sociedad con una clase media cada vez mayor tiene más posibilidades de reducir sus desigualdades", ya que este colectivo representa "un agente de estabilidad y prosperidad".

En términos generales, una clase media más amplia implica una mejor gobernabilidad, mayor fluidez del crédito y mejoras en sectores como educación o sanidad. Sin embargo, los autores del informe han alertado de que estas características no se dan en su totalidad en América Latina y el Caribe por las características singulares de la región.

El Banco Mundial señala que las clases medias y altas no se han implicado en el desarrollo de estos países, entre otros aspectos no pagando demasiados impuestos y no implicándose en la mejora de servicios públicos a los que a menudo no necesitaban acudir. El escenario ha cambiado en las últimas dos décadas, pero aun así los hogares con holgadas economías siguen sin participar en el desarrollo global, lo que en última instancia significaría la salida de la pobreza de más personas.

El informe sugiere tres estrategias a los gobiernos del hemisferio occidental en aras de un "contrato social más justo y legítimo" para la clase media.

El organismo plantea la incorporación de la "igualdad de oportunidades en las políticas públicas", para eliminar la percepción de un sistema viciado en favor de las rentas altas; la puesta en marcha de una "segunda generación" de reformas en el sistema de protección social, para reducir la fragmentación y fomentar la justicia y la eficacia; y la ruptura del "círculo vicioso" de "bajos impuestos y baja calidad de los servicios públicos".

Europa Press