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Descubren un osario prehispánico en pleno centro de México DF

Osario azteca de unos 500 años de antigüedad hallado en Ciudad de México Foto: AFP
Osario azteca de unos 500 años de antigüedad hallado en Ciudad de México
Foto: AFP
 

Un entierro múltiple de más de cinco siglos de antigüedad con al menos 10 cadáveres, algunos de ellos de niños, ha sido descubierto en una zona arqueológica en pleno centro de Ciudad de México, según informó este lunes el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).

Se trata de "un entierro de más de 500 años de antigüedad, integrado por el esqueleto completo de un individuo, alrededor del cual estaban dispuestos más de un millar de huesos humanos de niños, jóvenes y adultos", según un comunicado del INAH.

La institución ha detallado que el descubrimiento se produjo cuando sus arqueólogos trabajanan en la construcción de un vestíbulo de acceso a la zona arqueológica del Templo Mayor, situada a un costado de la catedral de la capital mexicana, a unos metros del Zócalo, la plaza central de la ciudad.

El entierro se encontraba aproximadamente a cinco metros de profundidad respecto al nivel de la calle, debajo de un suelo de lajas de basalto correspondiente a un etapa constructiva del templo que va de 1481 a 1486, por lo que los especialistas consideran que las osamentas datan de ese periodo.

Las ruinas de Tenochtitlán

En un espacio de 1,9 metros por 65 centímetros había un total de 1.789 huesos y, aunque los expertos están examinándolos para determinar el número exacto de individuos, son al menos 10 ya que se encontró ese mismo número de cráneos, tres de ellos de niños y siete de adultos. Los restos óseos estaban dispuestos en pequeños grupos en torno a un esqueleto completo y, debido a la cantidad de huesos, "los investigadores creen que fueron exhumados en esa época de algún otro lado", explicó el INAH.

El Templo Mayor fue el principal recinto ceremonial de la antigua Tenochtitlán, la capital del imperio azteca que fue conquistada en el siglo XVI por los españoles, que la destruyeron y construyeron sobre ella la ciudad de México.

Los arqueólogos del INAH encontraron también en esa zona un tronco de encino de aproximadamente cinco siglos y medio de antigüedad que estaba a unos dos metros del lugar donde se levantaba un adoratorio, por lo que se cree que era uno de los árboles que consideraban sagrados y que tenían un significado ritual dentro del Templo Mayor.

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