
Las autoridades en Huntsville (Texas, EEUU) han ejecutado a un afroamericano condenado por un asesinato en 1998, pese a que la defensa insistió en que éste padecía de retraso mental, como también sostuvieron desde Amnistía Internacional. Según alegaron los abogados, el motivo del retraso del acusado habría sido provocado por el consumo de alcohol de la madre durante el embarazo.
El tribunal descartó en el momento de la acusación sin embargo que existiera tal retraso porque en las pruebas realizadas al acusado mostró tener un coeficiente de inteligencia demasiado alto para encajar en los parámetros de retraso, además de sostener que la fiscalía no investigó a fondo los problemas mentales y carencias que sufrió Hearn durante su niñez.
Yokamon Hearn, de 33 años, había sido condenado a la pena capital por el asesinato de un hombre blanco al que también había secuestrado en el vehículo de la víctima.
Antes de ser ejecutado, Hearn expresó, amor y buenos deseos a su familia y dijo estar "listo", convirtiéndose 25 minutos después de la puesta de la inyección en el sexto ejecutado en Texas en lo que va del año y en el número 483 desde 1982. El ejecutado tenía antecedentes criminales por robo, asalto, violación y posesión de armas, entre otros delitos.
Ejecutado con un sólo compuesto
Hearn se ha convertido también en el primer reo ejecutado en Texas con una inyección de un sólo compuesto, el pentobarbital, un barbitúrico. Hasta el momento se usaban dos compuestos más en el cóctel que se administraba a los reos, pero la escasez de uno de los compuestos dado el bloqueo del fabricante europeo por las presiones contra la pena de muerte ha hecho que se cambie el procedimiento.
Texas se suma así a otros estados, entre ellos Ohio, Arizona, Idaho y Washington, que utilizan un solo fármaco para las ejecuciones.

