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10 de mayo de 2013 • 18:10

Cameron y Putin hablaron sobre la guerra civil en Siria

 

El primer ministro británico, David Cameron, y el persidente de Rusia, Vladimir Putin, discutieron este viernes opciones conjuntas para poner fin al sangriento conflicto en Siria, en medio de un nuevo esfuerzo diplomático para solucionar esa crisis que ya se arrastra desde hace dos años.

"Ante una iniciativa del primer ministro, hemos conversado sobre posibles opciones para un desarrollo positivo de la situación y sobre pasos prácticos en este sentido", dijo Putin luego de la reunión con Cameron, según declaraciones divulgadas por la prensa rusa.

"Tenemos un interés compartido en una rápida interrupción de la violencia y la creación de un proceso para una solución pacífica que mantenga la integridad territorial y la soberanía de Siria", añadió.

Por su parte, Cameron dijo que Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos podrían facilitar la creación de un gobierno de transición y expresó su apoyo a un nuevo esfuerzo por parte de Moscú y Washington para detener el baño de sangre en Siria.

Cameron dijo que "no es un secreto" que Rusia y el Reino Unido tienen visiones diferentes con relación al conflicto sirio, pero añadió que comparten el anhelo por una solución a la crisis, que permita a los sirios elegir un gobierno y prevenga el fortalecimiento del extremismo.

La rara visita de Cameron a la residencia de vacaciones de la presidencia rusa en el Mar Negro tuvo lugar tres días después que altos diplomáticos rusos y estadounidenses también expresaron la necesidad de hacer esfuerzos conjuntos para contener la crisis en Siria.

Diversos países occidentales y Rusia pasaron los dos últimos años en sintonías diferentes con relación al baño de sangre en Siria, al punto que países europeos y Estados Unidos acusaron al gobierno ruso de mantener el gobierno del presidente Bashar al Asad abasteciéndolo con millonarias remesas de armas y equipos.

En medio de señales de una creciente cooperación internacional para poner punto final al conflicto, Putin dijo que discutió con Cameron posibles opciones y medidas conjuntas para construir un camino a la paz, aunque por el momento no se avizora una salida inmediata.

El primer ministro británico viajó a la residencia de veraneo de la presidencia rusa antes de su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el lunes.

Esta reunión en el mar Negro también permitió a Cameron y Putin aproximar posiciones antes de la próxima cumbre de G8 que se celebrará en Irlanda del Norte el 17 y 18 de junio.

De acuerdo con la ONU, la guerra civil en Siria dejó un saldo de unos 70.000 muertos y provocó la migración de centenas de miles de personas a países vecinos.

Las conversaciones entre Cameron y Putin tuvieron lugar en paralelo a rumores sobre los preparativos para la entrega de Rusia a Siria de sofisticados misiles tierra-aire, que fortalecerían considerablemente la defensa antiaérea del país y tornaría muy difícil una intervención extranjera.

El secretario estadounidense de Estado, John Kerry, alertó que una entrega de esa naturaleza sería "potencialmente desestabilizadora" para toda la región.

Sin embargo, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, dijo el viernes durante una visita a Varsovia que la entrega de nuevos misiles no estaba siendo discutida por Rusia.

"Rusia no está planeando vender. Rusia vendió hace mucho tiempo y está completando el suministro de equipamientos, o sea un sistema de defensa antiaérea, según contratos ya firmados", declaró a la prensa en Varsovia el canciller ruso.

"Ninguna disposición del Derecho internacional prohíbe esto. Se trata de armamento defensivo", agregó.

"Se diseñaron para que Siria, país importador, tenga la oportunidad de defenderse de ataques aéreos, lo cual, como se sabe, no es una hipótesis totalmente imaginaria", estimó, tras confirmar que actualmente concreta la entrega de misiles tierra-aire vendidos hace tiempo a Siria.

En un contexto de intensas discusiones internacionales para encontrar una solución al conflicto sirio, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, llamó este viernes a una acción internacional para poner fin al derramamiento de sangre en Siria, tras varios testimonios de matanzas cometidas recientemente por las tropas de Damasco y sus aliados.

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